“Los científicos hemos tratado de encontrar al observador,
de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro:
sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro
a encontrar el observador y no lo hemos hallado;
no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro,
nadie en las regiones corticales del cerebro
pero todos tenemos esa sensación de ser el observador.
«Sabemos lo que el observador hace
pero no sabemos quién o qué cosa es el observador»
La Mecánica de la Erección
La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable.
Ya en términos generales el poder del pensamiento se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones he incluso volvernos «adictos» a ciertas actitudes que tiene el potencial de disparara ciertas sustancias (neurotransmisores) específicas del cerebro.
Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos. Sin incurrir en fanatismos, es evidente que una correcta alineación entre nuestro sistema de interpretaciones y creencias, nuestro cuerpo emocional, nuestro universo de declaraciones y el compromiso con las acciones que las ponga en el mundo son la base que forma lo que llamamos «REALIDAD»
Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información.
El cerebro tiene una capacidad de procesamiento por segundo de 1 exaflop , es decir un trillón de datos (un millón de millones de millones) de operaciones de puntos flotantes por segundo, de los cuales 400 mil millones de bits por segundo se constituyen en información capaz de ser catalogada como “pensamiento”
Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 millones de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que está ocurriendo. Y de hecho siempre es una parte filtrada por el observador que nosotros somos.
¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias.
El modelo de «lo que creemos acerca del mundo», se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de ese registro histórico. Por eso, nuestras construcciones mentales definen nuestras construcciones conductuales.
SOMOS LO QUE PENSAMOS,
CREAMOS LO QUE CREEMOS
Mente Creadora
Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador:
«Cuando el observador mira,
se comporta como una onda,
cuando no lo hace,
como una partícula».
Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuesto de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas.
Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda…
Esta capacidad, en teoría, debería estar disponible
para cada uno de nosotros.
Cómo romper con hábitos nacidos de las certezas autolimitantes?
Como vimos, el cerebro crea redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento.
Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc.
Según Joe Dispenza:
“Si practicamos una determinada respuesta emocional,
esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza.
Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones
y no actuamos de manera automática,
ese modelo se rompe”.
Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan:
La llave es la Conciencia Presente
La atención enfocada en el sentido de los nuestras acciones, actitudes y pensamientos en relación la mejor versión del ideal de nosotros mismos, y la brecha que nos separa de lograrlo.
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