En el siglo doce el maestro chino Kakuan Shien desarrolló los diez dibujos y poemas que forman el conjunto de “En Busca del Buey” o “La Doma del Buey”, obra que los maestros Zen siguen utilizando por su universalidad y atemporalidad.
El buscador espiritual es el individuo que ha comprendido que el mundo material no llena sus expectativas. Sin embargo, la búsqueda es externa, y está basada en la ilusión de la existencia de un sujeto separado del mundo (yo-no yo).
Es una perdida por omisión, y como pasa con un animal sin dueño, hemos dejado al buey vagar por el ancho mundo de las sensaciones. Por esa causa hemos perdido al buey: error del cual tan sólo nos podemos culpabilizar a nosotros mismos. Pero ( o gracias) a esos errores y presintiendo un peligro inminente, nos encontramos simbólicamente en un laberinto de caminos que se entrecruzan. En esas circunstancias el miedo, las ideas sobre el bien y el mal nos apresan y vemos amenazas y peligros en todos los lugares.
Las diez etapas de la búsqueda de un buey perdido en el monte y el regreso con él a la ciudad son metáforas de nuestro progreso en el sendero. Estas etapas (dando dos traducciones alternativas) son:
I- En busca del buey (la búsqueda)
II- Halladas las huellas del buey (el presentimiento)
III- Al encuentro del buey (el descubrimiento)
IV- La captura del buey (la captura)
V- La doma del buey (la doma)
VI- Retorno a casa a lomos del buey (el camino del gran retorno)
VII- Olvidado el buey, sólo queda el boyero (solo y sin memoria)
VIII- Completo olvido del buey y el boyero (nada)
IX- Regreso al fondo y al origen (algo más que nada)
X- Entrada en el mercado con las manos vacías (el retorno a la plaza del mercado)

I En busca del buey (la búsqueda)
“En los prados de este mundo, buscando al buey, sin descanso, voy apartando las altas hierbas. Siguiendo ríos sin nombre, perdido entre los confusos senderos de lejanas montañas, desesperado y exhausto, no puedo encontrar al buey. Oigo únicamente el canto nocturno de los grillos, en el bosque.”
Comentario:
El buey nunca se ha extraviado.
¿Qué necesidad tenemos de buscarlo?
Si no lo encuentro es sólo porque me he separado de mi verdadera naturaleza.
El camino de regreso a nuestra verdadera naturaleza comienza con una búsqueda que requiere disciplina y persistencia. La práctica de la meditación o de la atención plena no es sencilla: las distracciones se suceden alrededor y el buey, metáfora del objeto de nuestra búsqueda, es huidizo y no se deja ver.

II Halladas las huellas del buey (el presentimiento)
"Confundido por los sentidos, he perdido incluso su rastro. Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco cuál es el camino bueno. La avidez por las cosas y el temor de perderlas, el bien y "Junto a la orilla del río, bajo los árboles, ¡descubro sus huellas! Incluso sobre la fragante hierba veo sus pisadas. Y en lo profundo de las remotas montañas también se las encuentra. Su rastro a nadie puede pasar desapercibido."
Comentario:
Comprendiendo la enseñanza, veo las huellas del buey.
Y aprendo ahora que así como de un único metal se forjan muchos utensilios, del tejido de mi yo más íntimo se forman miríadas de entidades.
A menos que las discierna, ¿cómo diferenciaré lo cierto de lo falso?
La práctica continuada comienza a dar resultados, y obtenemos pistas que nos animan a continuar con nuestra búsqueda. Las huellas nos ayudan a reconocer el camino.

III Al encuentro del buey (el descubrimiento)
“En la enramada lejana, un ruiseñor canta alegre. El sol es cálido, la brisa suave, los sauces verdean a lo largo de la orilla del río. El buey está ahí, ¿cómo podría ocultarse? ¿Qué artista sabría dibujar esa espléndida cabeza, esa majestuosa cornamenta?”
Comentario:
Al oír la voz, podemos intuir su fuente.
Cuando los seis sentidos se unifican, atravesamos la puerta.
Sea cual sea la puerta de entrada, se ve la cabeza del buey.
Esta unidad es como la de la sal en el agua, como la del color en un material tintado. Ni siquiera la partícula más pequeña está separada de su Ser. Has descubierto tu camino mediante la Audición. Los sentidos se armonizan. Percibes el Origen de las diez mil y una cosas.
Si tu mirada fuera totalmente pura, si estuviera dirigida de manera justa, descubrirías que tú y el Origen no sois más que Uno.

IV La captura del buey (la captura)
“Lo atrapo tras una implacable lucha. Su ruda voluntad y su fuerza son inagotables. Y se lanza hacia la colina distante, tras las lejanas brumas. O se dirige hacia un barranco impenetrable.”
Comentario:
Desde hace mucho tiempo pastaba en los campos silvestres, ¡pero hoy lo he atrapado!
Encandilado por los paisajes, confunde los caminos. Anhelando sus verdes pastos, vaga desorientado. Su espíritu es todavía obstinado y sin freno.
Aunque hayamos descubierto por primera vez al buey de la Mente Única, la Mente Única es por naturaleza activa, es transformación continua. Es como un buey salvaje, como un animal difícil de capturar.
Olvidamos que la cólera, el deseo y la ignorancia son como nubes flotando en el cielo ilimitado de la Mente Única, perdemos la conciencia de la Mente Única y percibimos exclusivamente las nubes a través de la mente egótica.
¡Qué salvaje es la mente, qué difícil capturarla!
¡Qué difícil es estar más allá de las fluctuaciones ilusorias de la mente!.
La Mente Única toma el aspecto de mente personal seducida por objetos sensoriales del mundo y cae en las redes de la ignorancia, pierde de vista el hecho de que incluso la mente personal, incluso los objetos sensoriales del mundo, incluso el hecho de ser seducidos, no son otra cosa que la actividad incesante de la Mente Única.
Para evitar que la mente se disperse y caiga prisionera de las categorías que ella misma crea, para evitar caer prisionero de la confusión que la misma Mente Única crea
(esto es una paradoja: ¿cómo puede la Mente Única sentirse confundida por la confusión que ella misma ha engendrado?), para evitar esto debemos utilizar el lazo, y así atraparemos al buey.

V La doma del buey (la doma)
“Necesito del látigo y la soga. De lo contrario podría escapar en los polvorientos caminos. Bien adiestrado, es de espíritu dócil. Entonces, sin dogal, obedece a su dueño.”
Comentario:
Cuando sobreviene un pensamiento, otro le sucede.
Si el primer pensamiento brota desde la iluminación, cuantos le siguen son verdaderos.
Pero si emerge de la ilusión, todo se hace falso.
La ilusión no es consecuencia de la objetividad, es el resultado de la subjetividad.
Sujeta con fuerza al buey por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante.
Cuando viene un pensamiento, otro le sigue, después otro. Un remolino de ideas sin fin aparece.
Todo se trasforma el día del despertar. La verdad se desvela.
El error surge de la falta de claridad. Los acontecimientos nos turban no por lo que son sino por lo que hacemos de ellos.
Toma bien las riendas, que no se te escape nada. No vaciles.

VI Retorno a casa a lomos del buey (el camino del gran retorno)
“A lomos del buey, lentamente regreso a casa. El son de mi flauta llena la tarde. Marco con la mano la armonía que me acompaña, y dirijo el ritmo eterno. Quien oiga esta melodía me acompañará.”
Comentario:
La lucha ha terminado, superados ya el afán por los logros y el temor a las pérdidas. Canto la canción del leñador de la aldea y entono melodías infantiles. A lomos del buey, contemplo las altas nubes.
Sigo adelante, sin importarme los deseos que me incitan a retroceder.
Como los leñadores del pueblo murmuras y cantas canciones simples, como las que se enseñan a los niños. Ya no te importa lo que digan de ti.
Nada puede seducirte a partir de ahora. Nunca más volverás atrás.
Tu ritmo es el ritmo de la Vida Universal.
Lates con la Tierra y con el Cielo.
Tu corazón es el corazón del Cosmos entero y se desborda de una alegría desconocida por ti hasta ahora.
No es la alegría ilusoria de un pez que vive en un pequeño charco en medio del desierto creyéndose eterno, sin darse cuenta que antes del anochecer ese charco ya se habrá evaporado.
«El sabio no tiene ego. Todas las existencias son su ego».
El combate ha terminado.
Ya no hay nadie que combata ni nada contra lo que combatir.

VII Olvidado el buey, sólo queda el boyero (solo y sin memoria)
“Montado sobre el buey, volví a mi hogar. Estoy sereno. El buey también puede descansar. El alba ha llegado. En este dulce reposo, en mi cabaña, dejo a un lado el látigo y la soga.”
Comentario:
Todo está sometido a una única y misma ley; somos nosotros los que hacemos del buey una realidad temporal. Pero es como la relación entre el conejo y la trampa, los peces y la red. O como el oro y la escoria, o la luna que asoma a través de la nube. Un sendero de clara luz viaja por el tiempo sin fin.
Todas las enseñanzas desvelan una Realidad Única. El buey es un símbolo.
¿Quién se preocupa del lazo cuando se tiene la liebre? ¿Qué importa la red cuando se tiene el pez?
La luna se eleva por encima de las nubes. Ahora brilla, penetrante y serena, la verdadera Luz, la de antes de la creación… La mente es como un río. Su fin es siempre el océano. Domar la mente es dejar de luchar contra la mente.
Cuando la lucha cesa, la mente se vuelve apacible y fluye siguiendo su propia naturaleza. Ahora comprendes que tu mente egoica, esa con la que te identificabas y que te identificaba, no es más que una manifestación de la Mente Única de la que ha surgido.
Y de la misma manera que el niño regresa siempre al seno de su madre, tu mente egoica, cuando dejas de luchar contra ella, tiende por propia naturaleza a regresar al seno de la Mente Única. Entonces desaparece. La actividad del río desaparece en la calma abismal del océano. Los pensamientos, las sensaciones, los recuerdos, se disuelven como burbujas de jabón en la vasta inmensidad del cielo azul.
Has encontrado la Fuente de la Creación de la que surgen todas las formas creadas.

VII Completo olvido del buey y el boyero (nada)
“El látigo, la soga, uno mismo y el buey, todos, se funden en la Nada. Este cielo es tan vasto que ninguna palabra lo puede abarcar. ¿Podría un copo de nieve subsistir en el ardiente fuego? Aquí están presentes los vestigios de los antiguos maestros.”
Comentario:
La vida vulgar e ignorante ha cesado.
Ahora el espíritu carece de impurezas y límites.
No trato de encontrar el estado de iluminación; ni permanecer allí donde no existe ninguna iluminación.
Como a ninguna condición me ato, los ojos no me pueden ver.
Aunque cientos de pájaros cubriesen de flores mi camino, este homenaje nada significaría para mí.
No más confusión. Sólo serenidad.
¿En qué se convierten los copos de nieve cuando caen en el corazón de la llama?.
Ahora te das cuenta que toda la actividad pasada de tu mente era como un sueño, a veces como una pesadilla.
La pasión, los deseos incesantes, la sed del corazón, la angustia existencial, el ansia que te espoleaba a buscar y a buscar han cesado.
El niño ha regresado al seno de su madre. El hijo pródigo ha vuelto al hogar paterno y lo ha reconocido.

IX Regreso al fondo y al origen (algo más que nada)
Se han dado demasiados pasos para volver a la raíz y la fuente. ¡Más habría valido ser ciego y sordo desde el principio! El hogar en la más verdadera morada de uno mismo, indiferente a las cosas exteriores. Sin esfuerzo, fluyen las aguas del río y las flores son rojas.”
Comentario:
La verdad es clara desde el comienzo. Tranquilamente, en silencio, observo los diversos modos de nacimiento y muerte.
El que no tiene apego a la identidad y la forma, ya no necesita de una mejor transformación. El agua es esmeralda, la montaña añil, y veo aquello que crea y lo que destruye. Murmura el arroyo, la flor del manzano ha florecido sin porqué. Desde el comienzo lo que es ES, y nada vela Su despliegue.
Basta con contemplar Esto –lo que permanece, lo que sucede-, sin añadir pensamiento alguno, sin identificarse con lo que acontece, sin preocuparse de sí mismo. Azul es la respuesta del cielo, verde la de los prados. El Misterio de tu existencia es un Misterio y basta. ¿Por qué florece la flor del manzano?
Ni los Budas ni los sabios de los tres mundos pueden saberlo.
Murmura el agua del arroyo y su murmuro es la totalidad de la Vida y de la Muerte, aquí y ahora.
Aparece la flor del manzano y el Origen y lo originado florecen juntos.
Si lo vives, esto ES. Si no lo vives, esto sigue siendo.
Tu vivencia es ESTO. Tu no vivencia es ESTO.
El mundo surge de sí mismo cada segundo se extingue en sí mismo cada segundo. No trates de entenderlo. Tú eres esto. Esto Es, pero su existencia es parecida a los puntos luminosos del cielo, o los puntos luminosos que se observan en estados gripales y afiebrados.
De ellos no puede decirse que existan o que no existan. Son percibidos. Su percepción es real, pero su existencia irreal. Esto quiere decir que lo que percibes es algo más que nada. No es real ni irreal. Es una ilusión real. Es una realidad ilusoria.

X Entrada en el mercado con las manos vacías (el retorno a la plaza del mercado)
“Descalzo y con el pecho desnudo, me mezclo con la gente del mundo. Mi ropa está remendada y cubierta de polvo, y soy más dichoso que nunca. No uso magia para alargar mi vida, pero ahora, ante mí, los árboles marchitos se cubren de flores.”
Comentario:
Tras mi puerta, ni mil sabios me podrían conocer. La belleza de mi jardín es invisible. ¿Por qué deberíamos buscar las huellas de los antiguos maestros?
Voy a la plaza del mercado con mi botella de vino y vuelvo a mi hogar con mi bastón.
Visito al vendedor de vino y frecuento el mercado, y todos a los que miro se iluminan. Con el corazón y los pies desnudos regresas a la plaza del mercado. Tu sonrisa brilla bajo la ceniza.
No haces milagros y, sin embargo, allí por donde pasas, es primavera.
Te sientas a la mesa con los bebedores y los leñadores. Cualquier hora es para ti un momento favorable. Cualquier tiempo es propicio para el Despertar.
¡Ah, qué bien sabe una buena cerveza fría en una tarde de verano después de hacer lo que tenía que haber hecho!
¡Qué momento más favorable para morir es éste en el que justo ahora me encuentro!
¡Qué buen momento para vivir esto que la vida sigue siendo!
¡Qué buen momento es éste momento!
El maestro Kakuan Shien autor no persigue la extinción. “El retorno a la plaza del mercado” es el retorno a nuestra existencia ilusoria.
“…Tus viejas concepciones, tus expectativas personales, tus miedos y tus esperanzas se han consumido en el fuego purificador de la Clara Luz y ahora tus ojos y tu rostro están cubiertos de cenizas. No obstante, bajo esas cenizas, a través de tu sonrisa natural, brilla una luz… que sólo aquellos cuyos ojos están también cubiertos de ceniza saben que procede de la Fuente Original”. –
Dokushô Villalba
Puedes elegir tu sueño.
Y puesto a elegir sueños, eliges el mejor de todos: el sueño que consiste en despertarse de todos los sueños.
Y puesto a elegir cuentos, eliges el más hermoso: aquel en el que el arroyo murmura, la flor del manzano florece, el cielo es azul y los prados verdes.
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