Es frecuente la presencia de trastornos respiratorios de las vías superiores que afectan el sentido del olfato y hay una proporción de la población con afección prolongada y crónica de la olfación, trastorno denominado científicamente anosmia.
TRASTORNOS DE OLFACIÓN:
- Anosmia. Se trata de la pérdida total o parcial del sentido del olfato, sea de forma permanente o por un tiempo.
- Hiposmia. Consiste en que la capacidad que tiene sentido del olfato para percibir olores se reduce.
- Hiperosmia. Al contrario que la hiposmia, la hiperosmia es el aumento de la capacidad del sentido del olfato haciéndolo muy sensible.
- Parosmia. Provoca que las personas interpreten mal un olor, detectando como algo desagradable, los olores neutros y los agradables.
- Fantosmia. Se trata de una especie de alucinación olfativa por la cual las personas detectan un olor a pesar de estar ausente; es decir, detectan olores que no están en ese momento.
Hay relación entre la anosmia y los trastornos mentales, ha sido estudiada científicamente. El sentido del olfato se encuentra íntimamente vinculado a emociones y sentimientos, es más relevante para nuestra vida cotidiana de lo que comúnmente se supone.
La vista y el oído ocupan los primeros lugares entre los sentidos valorados, mucho más en estos tiempos audiovisuales. Sin embargo el olfato juega un papel necesario y su ausencia lo advierte.
La evaluación emocional de la realidad necesita del sentido del olfato porque emociones y sentimientos intervienen en la evocación de la memoria y dan soporte al pensamiento, el que emite juicios sobre la realidad.
El placer es necesario en el equilibrio de las emociones y la reducción o anulación de la olfación desprotege a las personas, dejándolas a merced de lo displacentero.
También provoca un distanciamiento al faltar la función vinculante que los aromas y olores cumplen desde hace miles de años entre seres humanos.
- ¿Es posible pensar que una ausencia prolongada del sentido del olfato desencadene una depresión?
- ¿Puede agravar una depresión?
- ¿Se puede mejorar la depresión mental curando o sanando la anosmia?
- ¿Vale la pena ocuparse del sentido del olfato en un paciente con severa depresión o muy prolongada?
La respuesta a todas estas preguntas es SI , y hay suficiente evidencia y aval científico para que hoy en día un profesional serio investigue, evalúe y actúe en el sentido del olfato del paciente deprimido. Hasta la prevención de la depresión o de estados más profundos de esta, debe incluir una completa evaluación física y de los sentidos para corregir toda afección que aísle a la persona de su entorno y altere la evaluación de su realidad circundante.
Así pacientes con sinusitis crónica pueden evolucionar con mayor dificultad cuando cursan una depresión mental.
Aquellos con anosmia pueden complicarse con depresión.
Es muy importante que familiares, profesionales clínicos o especialistas otorrinolaringólogos tengan presente la enorme desventaja de no poder oler normalmente, la distancia con el placer y la distorsión en la evaluación de la realidad al predominar el pensamiento y sentimientos displacenteros.
De hecho no ser capaz de oler bien podría ser un indicativo de las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. Al fin y al cabo, esta condición afecta el cerebro y empieza a matar a las neuronas.
En primera lugar destruye aquellas células cruciales para el sentido del olfato, lo que podría anunciar la enfermedad.
Los altos niveles de amiloides, una proteína que se encuentra en el cerebro, indican cuando una persona padece de alzhéimer. Por eso, debes estar pendiente cuando tu olfato está afectado y no es debido a un resfriado o alergia.
Del mismo modo los primeros síntomas del párkinson son la pérdida del olfato y la incapacidad para reconocer olores particulares. Esta disminución de la capacidad olfativa, ya sea en parte o totalmente, son el resultado de los procesos químicos cerebrales.
El principal culpable es la disminución de las células productoras de dopamina. La dopamina es la sustancia química que producen las células nerviosas que lleva la comunicación con el resto del cerebro, específicamente el área que controla el movimiento.
Si bien aún queda un largo camino por recorrer, esta prueba del olfato puede servir como una llamada de atención a las personas que tengan antecedentes familiares de párkinson.
Asimismo, es muy probable que tu sentido del olfato se vea disminuido por la presión arterial alta. Aunque pocas veces se habla de ello, la hipertensión afecta casi por igual al olfato y al gusto.