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LA DIMENSIÓN DE LA DIVINIDAD

Aquellos que me hacen el honor de acompañarme en el camino me escucharon decir decenas, cientos, (miles?) de veces que durante el trabajo con mi costado de sombras termino percibiendo un núcleo sólido de acero indestructible que me insta a penetrarlo para resolver por fin mi relación con la dualidad.
La sensación ante esta imagen era de agobio, impotencia, frustración y miedo.

Este mes fui golpeada por torrentes electrificados de emociones. Unas y otras se sucedieron en embates violentos con una intensidad agotadora.
Cuando creí haber llegado al borde de mi resistencia, incluso física, comprendí que algo se estaba “cocinando” y me preparé para recibirlo.

Luego, durante tres días, se condensó la presencia de los mejores recursos de mi vida tanto humanos como energéticos y sucedió el milagro…

Sentada en un café, sosteniendo una conversación que preveía un desenlace de furia y reproche me embargó un silencio profundo y me encontré flotando en una dimensión atemporal e infinita contemplando mi propia escena.

Cabe una aclaración:
Todos aquellos que tomamos la decisión de comprometernos con la búsqueda de la expansión de la consciencia o la divinidad hemos tenido “Insight” de este estilo, porque son intrínsecos a la naturaleza divina de hombre.
Lo que lo hizo digno de revisión era la mixtura indiscriminada de ambas dimensiones (no sucedió durante una meditación, o un trabajo de canalización o lectura, durante una reunión en la que la energía se veía amplificada, ni siquiera durante una tarea que por monótona libera a la mente de su estado de vigilia y permite la manifestación de la actividad del hemisferio derecho, yo estaba literalmente al borde de un rapto de furia)

Mi estado era de total carencias de emociones, y no por agotamiento o indiferencias sino porque la amplificación de la conciencia me permitía comprender la irrealidad de todo lo que sucedía.
Estaba en la vida y al márgen de la vida o mejor dicho estaba en la “vida” y en la “VIDA” en el mismo momento.
Podía hablar, participar de la charla, incluso exponer mis puntos de vita pero no estaba allí, era una dimensión en mí misma perfecta e inmaculada capaz de observar la escena, comprender su irrealidad, celebrar su perfección y la necesidad de su existencia como herramienta de crecimiento y derramarme en el más profundo Amor al mismo tiempo que interactuaba en y con ella.

Todo lo bueno, lo bello lo puro, lo valioso no existía, todo lo malo, lo oscuro, lo perverso, lo ruin no existía… nada existía excepto el Amor y desde él existía todo, incluso la ilusión.

Al llegar a mi casa pregunté sobre lo que me estaba ocurriendo y como toda respuesta recibí
-La realidad está en tu interior-

Días después durante el trabajo con las Llaves volvió a mí la imagen del viejo núcleo opresivo y al mismo tiempo mi estado de aquella noche se intensificó (nunca se fue del todo) .

Al mirar hacia el núcleo fui capaz de entender por primera vez que lo que mis miedos había traducido por acero, era Fuerza, por brillantez, Luz; por solidez, Concentración; y por amenaza, Poder.

Aquel núcleo no era otra cosa más que una Luz Poderosísima concentrada millones y millones de veces hasta hacerla parecer “sólida”.
Al “acercarme” a él me absorbió por completo y al abrigo de su grandeza se derramó sobre mí este mensaje para todos nosotros:

Ricorda: Il messaggero non è importante

“Este es el Reino de Dios,
la esencia misma de la Divinidad.
La Inmanencia Perfecta, porque lo Sagrado no habita antes en ningún otro lugar de la Manifestación que en el centro mismo de los hijos de Adán y desde allí se derrama a toda la Creación.
Cada uno de ustedes alberga todo el Reino de Dios concentrado en un instante eterno y perfecto disponible para su acceso en cualquier momento.
Llegará el día en que todos y cada uno de ustedes tomen contacto permanente con esta Dimensión de Divinidad cumpliendo así con la promesa heredada d generación en generación. “La venida del Reino”.
La Iluminación, la Ascensión, el Nirvana o cualquiera de los nombres que deseen utilizar para la presencia en el Reino de Dios no es una búsqueda, es un encuentro.
Porque no hay un lugar externo donde ir sino un lugar interno que manifestar.
Así el Reino viene desde Ustedes, hacia Ustedes, mientras nosotros celebramos la Presencia de Dios en cada uno, mientras los glorificamos como los héroes de la manifestación, como los Cristos Encarnados.

Regocíjense en la presencia del Dios que siempre han sido, el Uno, el Poder de todos los Poderes, recréense en la visión se su propia Gloria y su propio Poder, conozcan la Verdad de Ser Dios experimentando el descubrimiento de sí mismo.
Permitan que la Dimensión de Divinidad en cada uno de Ustedes se encuentre con ustedes y fúndanse en Ella, gocen del Eterno Presente que los habita en el que la ilusión se desvanece y la realidad se hace Amor para derramarse en ustedes por ustedes y a través de ustedes.
Experimenten la maravilla de vivir esta dimensión aún en el medio de la dualidad, para convertir la Creación en una Obra Trascendente en cada segundo de su tiempo lineal.
Porque esta es la única verdad…

SIÉNTNALO!!!

ANTES QUE NADA SON AMOR DIVINO.

No teman, no existe Poder más grande que su divinidad, ni futuro más promisorio que el Momento Eterno de esta Dimensión de Divinidad en el que todos los tiempo y todas las dimensiones se concentran.”

Los dejo entonces con el relato de mi propia Dimensión de Divinidad que la sombra de mis miedos convirtieron en una fantasía amenazadora, con la manifestación del Gozo Infinito de mi corazón liberado de la fantasía y el encuentro con esta dimensión, y con el mensaje entregado, para que juntos, los tres, les hagan saber que todo miedo encierra un don rechazado, que cada uno de nosotros es perfecto en cada Luz y en cada sombra y que

El Reino de Dios no se irá a ninguna parte, porque no viene de ninguna parte…
HABITA EN TI.»


PERMITE QUE TU DIMENSIÓN DE DIVINIDAD TE ENCUENTRE!!

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CUANDO PODER VOLAR NO SIGNIFICA SER LIBRES

Es verano, y varios abnegados padres pájaro traen a sus recién emplumados pichones a aprovechar los beneficios de un improvisado «Fast Food» que tengo instalado en el pedacito de tierra que la Gaia comparte conmigo. No es más que una rudimentaria bandeja de aluminio, que ha conocido épocas mejores, provista de la más ecléctica y accidental variedad de miguitas y/o semillas.

¿La verdad? no lo instalé tanto por ellos como por mí, son una compañía mágica y un recreo para los momentos duros de la vida. Como sea, cuando algo es verdaderamente bueno todos se benefician y estoy segura que ellos consideran que la bandeja es para su uso exclusivo.
De todos los padres que me regalaron el honor de unas clases abiertas de «alimentación 1° nivel» son las dos crías de un casal de calandrias las que inspiraron esta reflexión.

Los padres trajeron siempre a los dos pichones juntos, siempre en el mismo horario, siempre alimentándose ruidosa y torpemente…todo igual. Con el paso de los días las visitas se fueron espaciando, supongo que porque tocaba pasar a «Alimentación 2°nivel , rumbo al alimento salvaje» que no se dictaba lejos, apenas a unos 200, 300 metros de mi bandeja, en unos pinos. Pero pronto volvió uno de los pichones para alimentarse regularmente en el antiguo horario sin perder de vista dónde estaban sus padres.

Supongo que fue cuando llegó el momento de «abandonar el nido», que el pichón se instaló en calidad de permanente entre las ramas de mi níspero y la bandeja, sin alejarse nunca mucho más, ni por mucho tiempo.
Aclaremos: mi «fast food» es un hobby, no un hábito responsable, puede suceder que pasen varios días y yo no tenga ni semillas, ni pan… ni onda. Como respuesta a esto el pichón se limitaba a piar fuerte hasta que (las primeras veces distraída o trabajando) me motivaba a desmenuzar alguna galletita sin prestar mucha atención quien piaba. Hasta que me di cuenta, y empecé a observar su comportamiento:

A primera hora de la mañana buscaba su ración, daba unas vueltas por el fondo comía otro poco y pasaba la hora de la siesta en el níspero, al atardecer volaba cerquita, comía y dormía en el mismo árbol. La rutina solo se modificaba cuando no había comida y, el ya no tan pichón de calandria, piaba como un marrano hasta que llegaba algo.

Entonces no pude evitar pensar que el encarcelamiento no es estar privado de la libertad … es no saber de lo que somos capaces, es tener estas bellísimas alas, estos poderosos músculos, estos sentidos agudos, estos horizontes ilimitados y vivir alrededor de una bandeja de comida escasa, aburrida y mediocremente nutricia. Es tener toda la preparación, todo el instinto de grandeza y encadenarlo a una porción de pasto y un arbolito, por miedo a lo que podríamos no encontrar, ser o tener.

Una de las acepciones de «prisión» en el diccionario es «Aquello que ata estrechamente las voluntades y afectos.»
Como sea, yo «tenía» una calandria («…Uno es responsable de lo que domestica…»decía el zorro de El Principito). Aquellos que me conocen más íntimamente, saben que no hay sueño que yo vele más en este momento de mi vida que mudarme de dónde vivo. Pensé en esa bandeja vacía y, obviamente, no esgrimí tanto ego como para suponer que se iba a morir de hambre, pero si que iba a resultarle muy duro.

Así que me dispuse a espaciarle la comida (bajo protesto de una serie de gorriones y chingolos cancheros que no dependían de ella pero se la comían igual). Los primeros días fueron raros, me conmovía oírla y verla, y hubiese salido desesperada a comprar semillas, pero era por mí, no por ella que lo hubiese hecho.

Pasada la primer semana empezó a bajar a picotear unas cositas del pasto, y yo me dedique a espantarla de tanto en tanto hasta que se vio en la obligación de buscar nuevos lugares para comer.
Pasaron 20 días. Pasan días y no la veo , el níspero sigue siendo un buen lugar donde dormir pero la bandeja ya no es el único lugar para desayunar. No sé como fue que se motivó ese comportamiento, pero si sé que fue por miedo… sí no se hubiera atado a la fuente desoyendo su instinto no hubiese habido tanto desconcierto, ni tanto miedo, ni tanto dolor.

No obstante me muero de envidia de pensar que a ella le bastaron solo 20 días y unos píos comprender lo que a mi me tomó varios, varios años y muchas lágrimas:

QUE LAS MEJORES ALAS, LOS MEJORES VIENTOS Y LOS MEJORES CIELOS NO SIRVEN DE NADA CON LA VISTA BAJA Y UN MIEDO PARALIZANTE A LO QUE SOMOS CAPACES.
LES DESEO A TODOS UNA VIDA LIBRE DE BANDEJAS Y DE MIEDOS, BUENOS VIENTOS, Y HORIZONTES INFINITOS.

( Y un gracias enorme a quienes de un modo u otro, por una razón u otra, me sacaron «la bandeja», y a todos aquellos que, amorosa y pacientemente, me explicaron para que sirven las alas incluso a través de mis píos desesperados.)

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PLAYAS DEL ESTE

 

5 de noviembre de 2007
En una pequeña isla apartada del mundo, vivía un hombre que se sentía vacío y solo.
Sus ojos jamás habían visto más allá del horizonte que dibujaba un mar oscuro y sombrío,   y su alma anhelaba saber como era el mundo lejos de esas costas escasamente iluminadas por el sol.