Están en pleno auge y son buenas, como es bueno todo aquello que tiene el sentido de abrir las posibilidades a la mejor versión del individuo.
Las reconozco efectivas y yo misma he participado en varias, a pesar de que como lectora de R.A a veces pueden resultarme abrumadoras.
Lo que me inquieta es el eterno viento del pensamiento mágico bajo las alas de algunos buscadores, que hace que todo adquiera matiz de “salvador”, “definitivo” “incuestionable”, o peor aún “una única verdad iluminatoria”
Las llamadas “Constelaciones Familiares” han crecido con el tiempo a fuerza de variadas levaduras, multiplicándose de modos algo extraños, a punto tal de redundarse o contradecirse a sí mismas:
Hemos llegado al punto en que existen extremos:
Como los puristas que consideran que hay que irse a un terreno alejado en peregrinaje o retiro para conformarla; pasando por las pret a porter, en la que constela el que quiere y no el que el campo señale (?!!) hasta constelaciones individuales , via Skype, con una duración de 15 minutos (Un oximorón que no pude ni empezar a explicarse).
Y claro que sus operadores son insistentes en eso de “NO DEBES COMPARTIR NADA QUE SALGA DE ESTA SESIÓN”, no sea cosa que al hacerlo algún puro de corazón grite al recientemente «iluminado» que, igual que el emperador del cuento, está desnudo (y más pobre, claro, que al final de eso parece que se trata).
Acuñado como método por Bert Hellinger (n. 1925, Licenciado en Filosofía, Teología y Pedagogía) es una herramienta terapéutica simple (que no «Fácil») y eficaz para tratar diversidad de problemas personales, familiares, laborales y de salud. Se basa en las observaciones que hizo (durante sus 16 años como misionero en el África Subsahariana) del modo en que la tribu Zulú se veía a si misma como un organismo vivo (“sistema”) compuesto tanto por todos sus miembros vivos como por todos aquellos que ya habían partido, y seguían contribuyendo a la vida de la tribu a través de su legado.
Como mi enfoque es primariamente lingüística buceemos juntos por eso de la constelación:
Constelación
Procede del latín tardío constellatĭo, -ōnis. Sus componentes léxicos son:
el prefijo con- (todo, junto)
el verbo stellare “brillar” que a su vez proviene de las raices indoeuropeas Ster (que da el ingles “Star” = Estrella) Stel “Ubicar, Colocar”
Y el sufijo -ción (acción y efecto)
De lo que se podría de resolver algo como «agrupamiento de conjuntos de estrellas».
Siempre que esa definición de agrupamiento contemple el componente subjetivo (Las estrellas son “colocadas, ubicadas” en esa posición, porque esa posición es representativa de algo que el humano comprende: Un centauro, una cruz, un escorpión no porque se hayan creado en esa posición y a esos fines)
En los finales del siglo 13 (1269/78 ) aparece como constellacioun, y se define como «el agrupamiento aparente de las estrellas sobre la bóveda celeste» y al inicio del siglo 16 (1538) aparece como “Posición aparente respectiva de los astros” es decir que cada vez más se hace hincapié sobre la «subjetividad» del término.
Así que, con base en la etimología, se podría decir que las Constelaciones son la mirada sobre un conjunto subjetivo en base a patrones externos que (en tanto han probado poder ser aplicables en una mayoría estadística) busca ordenar a los integrantes del conjunto en un modo “interpretable” (funcional, eficiente)
No es menor la observación de que aún más allá del patrón aplicado (y subejtivo) las componentes, en los hechos, están a distancias siderales y que somos nosotros los que definimos que ese es el patrón “correcto” según nuestra capacidad de interpretar.
De hecho,
no existe prueba irrefutable de
PARA QUÉ EXACTAMENTE
fueron creadas…
Es decir que las constelaciones hablan más de nuestra limitación de visión (que nos mueve permanentemente a querer encuadrar todo en formas que nos son entendibles), más que la verdadera “interacción” entre los componentes. De todo esto emergen algunas conclusiones directas:
Ante todo no es cierto que haya un único camino para llegar a tu mejor versión.
Lo que sirve te sirve porque vos le encontrás valor y sentido y no porque te lo impongan como imprescindible.
Que ya desde lo lingüístico un constelador debe ante todo reconocerte como individuo
Y desde ahí darte valor de parte de un sistema. Porque si bien el sistema te agrupa, tu condición divina te hace al mismo tiempo parte de un sistema muy superior (El Campo Quántico) y Presencia hologramática de la Divinidad Única y por tanto incostelable.
Por lo anterior:
Que sos perfecto tal y como sos
Del mismo modo que son perfectos todos y cada uno de tus predecesores, SIN EXCEPCIÓN. Que no sepas aún como funciona esta particular manera de "Ubicar a las Estrellas" de tu firmamento sistémico, o como tu brillo entra en conjunción imprescindible para que el sistema sea el que es y ningún otro, habla de tu momentánea ignorancia y no de su imperfección.
Y que sólo aceptando estas perfecciones, y el modo en que devienen hasta nutrirte
Es que una constelación te proporciona información para tu crecimiento. Sino es algo como un turismo Genealógico/Sistémico
ESTE ES EL MOMENTO DE PENSAR.
Siguiendo con la constelación como modelo sujeto a la interpretación de un observador, lo primero que hace falta es encontrar un «telescopio» realmente fiel y potente, y para elegirlo antes que nada necesitás saber qué estás buscando… y para qué.
Eso definirá la características de tu herramienta «Óptica»:
ELIGIENDO CONSTELAD@R.
Buscá a tu constelad@r con el cuidado y el respeto que tu alma y el alma de todo tu árbol genealógico demanda. No los pongas en manos de quién esté más cerca, o más fácil, más barato o sea más amigo.
Poné la interpretación del sistema en manos de alguien que te emocione, te vibre, te construya sentido, que lo notes agud@, sabi@, presente, dispuest@ a poner todo su Ser al servicio de la Constelación, porque sólo desde esa entrega sus electrones vibrarán hasta sintonizarse con el campo morfogénico y entonces éste será nítido ante sus ojos, y el sistema se sentirá invocado en Amor y Respeto abriéndose para acompañar tu proceso.
DURANTE LA CONSTELACIÓN.
Entregate al misterio, el momento de pensar ya pasó y el de sacar conclusiones todavía no llega. Entregate de lleno al mar profundo de la fenomenología, dejate atravesar, sumergir, rescatar y mecer suavemente por él, no te pierdas en la mente, no trates de «descubrir el truco» porque te vas a perder la magia. De este modo la serendipia de tus hallazgos puede llegar a maravillarte.
EL DESPUÉS.
DATE TIEMPO!
Si todo alió como es de esperarse, la movilización neuroquímica y emocional es muy fuerte, honrá el proceso y a tus cuerpos.
Sacá tus conclusiones con la mente abierta pero consciente, dejá que las respuestas te lleguen, antes que apurarlas con la presión de tu expectativa de resultados, y no te olvides que, en tanto divinidad inmanente, ser parte de un sistema podrá condicionarte, pero no definirte. Y que las respuestas que te encuentren en la constelación son para iluminación, tu bendición, tu desarrollo y tu evolución, no para justificar tus excusas de imposibilidad.
Y POR FIN:
No olvides que la aceptación y la gratitud son el mejor fortificador de la savia de tu árbol genealógico y tienen la capacidad de diseñar en futuro y cambiar el pasado a través de la renovación de tu presente.
Maitri (1) también se aplica al árbol genealógico.
No te pierdas la posibilidad, ni te pierdas en ella, porque sólo así vas a encontrarte.
(1) "METTÁ" o "MAITRI" Voces Pāli o Sánscrita respectivamente, (Orígen de la palabra "Maitreya" y de la "Mitra" sacerdotal) que pueden ser traducido como "ASENTIR INCONDICIONALMENTE A QUIEN SE ESTA SIENDO". El individuo debería vivir
tan cerca de sus ancestros
como cerca del fuego.
Ni tan cerca que se queme,
ni tan lejos que se hiele.
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