Cuando los contextos
externos e internos se ponen más duros,
nuestras mentes
(que son naturalmente buscadoras),
empiezan a tratar de encontrar
respuestas creativas
a la “Crisis”.
Incluso basados en el hecho
de reconocer que,
sin importar lo que pase,
lo que importa es quienes somos
frente a lo que pase.
Y entonces elegimos ser los que sigan, los que puedan, los que apuestan, los que crean.
De hecho, somos lo suficientemente humildes para darnos cuenta que son otros los que pueden tener claves para las respuestas que estamos buscando, y entonces nos acercamos al “Gurú” Que puede ser estrictamente un “Gurú” en tanto sea para guiarnos en el camino espiritual que nos conduzca de vuelta a nosotros mismos (pero en nuestra mejor versión), o puede ser un “Gurú” que nos prometa la solución hacia afuera.
Gurús de las herramientas que nosotros no sabemos manejar,
Gurús de las oportunidades para cumplir tu OBLIGACIÓN de Ser Feliz,
Gurús de las teorías de promoción y ventas que nosotros desconocemos,
Gurús de los atajos contables, o las escaladas financieras,
Gurús de las actitudes y los lenguajes del éxito,
Gurús del Microemprendimiento, de la Macroeconomía…
Una población variopinta de Gurús que “casualmente” emergen
como Venus de las aguas al momento en que el contexto económico, político, global, ecológico general se pone más difícil. Gurús del esto y del aquello, y de lo de más allá.
Todos parecen conocer la clave, tener la respuesta, girar la llave.
Salen sonrientes e inmaculados en las portadas de las dinámicas grupales de un día, que anuncian cambiar tu perspectiva, en los anuncios con los reiterativos brazos alzados al sol y frente al mar como los felices poseedores del secreto.
Plutócratas de una tiranía de la Felicidad que te acusan de no tenerla por no esforzarte lo suficiente. Y te venden el salvoconducto de ingreso en páginas y páginas enteras publicitando talleres, cursos, jornadas, retiros que GARANTIZAN tu cambio y tu prosperidad.
Es decir…garantizando el resultado de un trabajo que empieza (si sos muy afortunad@) justo cuando el taller termina. Y parecerá muy incoherente en sí mismo, pero aun así te lo garantizan.
Todos aparentan ser muy exitosos, y eso pareciera avalar el valor de su “Producto”, a punto tal que a veces olvidamos chequear curriculums, logros, background y perdemos de vista la posibilidad de que su éxito no se deba tanto a su habilidad profesional, como a su habilidad de convocar, convincentemente, individuos capaces de hacer esfuerzos personales y financieros por alquilar (generalmente a corto plazo) la esperanza de encontrar una respuesta satisfactoria.
Pero la tan mentada Felicidad Inevitable, el tan publicitado Disfrute de la Vida, la tan anunciada venida del dorado, las «tan accesibles» 6 cifras, se siguen haciendo esperar.
LO QUE CUENTAN SIEMPRE SON LOS HECHO
Un hecho simple:
Otro hecho simple:
No hay caminos genuinos para el rediseño del cerebro (y por tanto de la mente humana), que no incluyan en su receta
- Disciplina
- Consistencia
- Transparencia
- Determinación
- Voluntad
- Perseverancia
- y Piedad hacia nosotros mismos cada vez que caemos…
En definitiva el «Sacrificio»
porque rediseñarnos es el más alto «SACRO-OFICIO» a pesar de lo desprestigiada que está la palabra por no servir al modelo de la inmediatez sonriente y la carita de prozac.
Además, y sobre todo,
NO HAY GURÚ POSIBLE,
donde no ha habido un exhaustivo genuino trabajo personal,
donde no hay Amor por la tarea,
Autenticidad (aun cuando eso signifique no “encantar” a todos) y
con-ciencia de la individualidad.
¿Hay “formulas” que tiene un potencial genuino?
SÍ, POR SUPUESTO
Y también es parte de aquellos que asumimos el trabajo de acompañar a otros, buscarlas, VERIFICARLAS y ponerlas al servicio de la posibilidad.
Pero si el individuo está buscando una mirada interior poderosa, un encuentro definido y consistente con la mejor versión de sí mismo en todo su esplendor, entonces no hay fórmulas generales, ni libritos de reglas sobre “los cómos, los cuánto y los qué “que valgan.
Ningún “Secreto” , ninguna revelación absoluta..
Tampoco hay conversación impersonal por skype, mail, incluso teléfono (aún cuando son herramientas útiles para ACOMPAÑAR el proceso) que sea suficiente.
El verdadero trabajo empieza cuando el profesional/herramienta mira a los ojos, pone al servicio de la comunicación una escucha activa, entrenada (cada uno en sus profesión por supuesto) paciente, y una actitud de compromiso y responsabilidad que diseñe estrategias A PARTIR de individualizar a su cliente, de comprender qué busca en realidad, y hasta dónde es capaz de llegar para lograrlo, y no partiendo del Manual del Éxito “Pret a Porter”.
Porque nada sustituye a una mirada sincera de comprensión, a una modulación asertiva que alivie la angustia del desconcierto, a un ensayo y error en conjunto para poder comprender los modos del hacer, del pensar y del imaginar del otro, a la auténtica espeleología del Ser desde su humanidad hasta su divinidad.
Del mismo modo, aún habiendo encontrado al nuestro guru ideal, no hay perspectiva genuina de cambio si no estamos dispuestos al trabajo, al darle tiempo a la cosecha, a la frustración, al agridulce, a la rabia, a tragarnos el orgullo, al empezar de cero, .a la incertidumbre.
Porque si tenemos la mirada puesta en el marketing del disfrute permanente, de la obligatoriedad del paraíso, de la iluminación en fórmula «Quick»; si olvidamos crear valor a través del orgullo del esfuerzo, de empezar desde los cimientos, de dar saltos de fe, de la dignidad del hacer bien más allá del resultado, del respeto de la otredad para avanzar sin pisarla; lisa y llanamente no habrá cambio.
Y si lo hay será un mero pico de exaltación psico-neuro-química, el resultado de una exaltación de endorfinas, de una hiperventilación controlada, de una sobredosis de autoestima endovenosa, que tiene como intención sostenerte la sonrisa mientras te afloja la billetera.
Y a eso, (como a todo rush) le sobrevendrá un bajón de frustración, de impotencia y la formación en nuestra mente de la certeza de no ser merecedores de lograrlo.
Por eso, es VITAL chequear, verificar y por sobre todo tomarse un tiempo más allá del entusiasmo inicial, ante cualquier propuesta, para escuchar nuestra intuición.
Sólo así entraremos en el genuino camino de crear nuestro éxito, el «Sacro-Ofico» de construirnos ( o de dónde crees que viene la tan despreciada palabra «Sacrificio»?) en vez de dar todos nuestros esfuerzos en un peregrinar de búsqueda del Dorado que no hace más que lograr el éxito de otros.
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