RASGAR el velo,
ROMPER las cadenas,
CORTAR las dependencias,
ESTIRAR tus fronteras,
CONFRONTAR tus miedos,
DERRUMBAR prejuicios,
ABRIR tu mente y tu corazón a nuevas posibilidades.
Por si los verbos no te dieron una pista, eso de Crecer…
VA A DOLER.
UN HECHO:
Crear, gestionar y rediseñar nuestras emociones es un proceso simple consiste en descubrir su origen, reconocerlas, comunicarlas y ser y actuar en transparencia y coherencia con ellas.
Y como todo lo simple… no es nada fácil.
Pero es un camino infalible para diseñar la vida que queremos vivir.
Durante el proceso de tu rediseño vas a sentir muchas cosas y entre ellas dolor. Al principio todo se ve deslumbrante y prometedor, empezás a desvanecer la telaraña de tu adormecimiento, te encontrás con cierta vitalidad y un valor más alto de autoapreciación…
PERO SÓLO ES EL COMIENZO
Tu herida es el lugar
por donde entra la luz."
Rumi
Para soportar que esté abierta, supurando hasta limpiar, y tirando hasta cerrar, sin sucumbir a la tentación de ir a cicatrizarla, o a coserla o a taparla.
Es necesario un coraje extraordinario para avanzar en el camino del despertar a una nueva versión de nosotros mismos.
Hay un miedo paralizante al enfrentar el momento de dejar de ser quienes SIEMPRE hemos sido, (aquello de nosotros que , al fin de cuentas, nos trajo hasta acá, vivos y resistiendo) para abrazar la incertidumbre de aquello que podremos ser.
Dependerá. en definitiva, en comprender que, aunque el sufrimiento sea algo que podés descartar, el dolor de conocerte en tus sombras, de abrir las manos laceradas de tanto apretar, de desgarrarte el corazón soltando es INEVITABLE.
Durante el proceso descubrirás, por supuesto, tu inmenso potencial «en bruto» listo para pulir y definir, capaz de hacerte realizar los objetivo que te propongas. Pero también vas a mirar cara a cara tus miserias, tus sombras, tus negaciones, las debilidades, y el «óxido» que dejaste crecer sobre tus sueños u posibilidades dejándote llevar por creencias autolimitantes y zonas de confort ineficientes.
- Vas a odiar al mensajero (si lo sabré yo)
- Vas a racionalizar tu pelea con el mensaje
- Vas a querer hacer de cuenta que no pasó
- Vas a preferir mentirte, consentirte y/o victimizarte
- y , sobre todo, y vas a intentar (consciente o inconscientemente) volver a ser quien fuiste...
El hecho es que en estos tiempos hay una estilización de la SANACIÓN,
Existe en el imaginario colectivo la idea de que sanar se trata de recibirse de ángel luminoso mediante algún curso o propuesta terapéutica por mera elevación de la frecuencia vibratoria que, por supuesto, pasa sin ningún esfuerzo, sólo con quererlo y tomar conciencia.
PUES NO
No hay nada de glamoroso en el ejercicio de sanar, es demoledor, es agobiante, extenuante y muchas veces es insostenible. Estamos en un proceso en el que hemos abierto una herida profunda en el tejido de nuestra identidad y de nuestra «normalidad» y esa herida sirve de estación de transito para que todo aquello que necesita mos sanar sea visible y pueda supurar hasta sanar Sanar es abrir las puertas de lo que tenemos tapado, que no queremos ver, y ver como todas las resistencias juntas se aglomeran ante la situación incómoda de cambiar.
Presenciamos como se manifiestan temáticas de negación, el «está todo bien», boicots, y muchos sabotajes. La sanación es ardua, profunda, caótica y fluctuante, no tiene un camino recto ni hay recompensas inmediatas. Animarse es un gran acto de valentía, es un acto privado, íntimo y muy hondo.
No lo llamemos de otro modo , sanar es sanar, es ver la herida para ver los recursos a usar para atravesarla. Estemos presentes en el proceso, para nosotros mismos, armando red, dejándonos sostener y comprendiendo lo misterioso que puede ser, sin controlar ni esperar nada más de lo que sucederá. Todo es perfecto.
Anónimo.
Pero si el proceso está bien conducido, ya no vas a poder. Es como si te hubieran envenenado la vieja versión, podés intentar tragarla pero ya no sabe igual y la conciencia de saberlo te quema por dentro. Lo único que vas a lograr es que la herida se “Infecte”
Como todas las heridas, la que se abre al momento de volverte lúcid@ lacera, sangra, da miedo, y abre el dolor, Pero también como todas las heridas habrá resolución hasta que sea atendida cuidada, y «esperada» para que el proceso se cumpla, y sane.
A veces van a quedar cicatrices, a veces la cura va a ser tan potente y rápida que va a parecer mágica y otras, (quizá las más) la herida va a parecer curada y cuando menos lo esperes va a volver abrirse, y va a volver a sangrar y vas a tener que volver a empezar. Porque sana despacio, desde adentro y por etapas, y hasta que la última capa esté curada no vas a estar a salvo de una recaída.
La elección es morir lentamente,
día a día,
en el abandono de vos mism@,
o atreverte a ese dolor de parto que te permita
VIVIR VERDADERAMENTE.
Pero si estás dispuest@ a sostener la herida,
a comprometerte hasta la médula,
y a poner toda la disciplina que haga falta,
vas a experimentar el triunfante placer de ver tu mejor versión actuando en el mundo y creando la realidad que querés vivir.
Y LA ELECCIÓN,
COMO SIEMPRE,
ES TUYA.
Porque si el mensaje fue real, y efectivo, ya no hay vuelta atrás, la herida está abierta y lo único posible es soportar el primer impacto y confiar en que el proceso de curación va a darle forma a tu mejor versión.
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