Cuando pensamos en nosotros como una sociedad nos damos cuenta de que vivimos regidos por valores que tal vez no nos representen como individuos, pero que a fuerza de estar masificados terminan por definirnos. Respondemos a convenciones y a prejuicios, muchas veces sin siquiera
DIARIO DE UNA APRENDIZ…
…UN RELATO EN CINCO LECCIONES
(Dicen los sabios que los cuentos son la mejor manera de contar lo importante, a mi me encantaría tener esa magia que hace que broten desde el arte interior hasta la punta de los dedos y de allí a la pluma…pero no. Solamente, muy de vez en cuando, se me cae alguno de entre los dedos)
1992 …Soy joven, no tanto como ahora (estoy convencida de que hace falta mucho tiempo para llegar a ser realmente joven) pero soy joven.
Me avisan por teléfono que, por fin, Swammi Sri Shiva Shamboo va a concederme una entrevista.
No hubiese podido acceder a él si no hubiese sido porque mi determinación se sobrepuso a una hilera de “NO” que podía llegar a la luna.
A mitad de camino incluso me he planteado la posibilidad de
SE – DUCERE
Hace un tiempo reflexionábamos sobre la tentación de influir sobre las personas (Ver: –«CÓMO GANAR AMIGOS E INFLUIR SOBRE LAS PERSONAS«) hoy vamos a ir un poco más lejos, vamos a hablar de Seducción.
Pero no del encantador juego entre dos que se atraen conscientes y consensualmente, sino de la Seducción como sobre-adaptación, máscara y muchas veces como arma.
Seducción proviene del latín seducere guiar aparte, desviar hacia sí.
El término mismo plantea un conflicto de intereses: los del conductor y el conducido.
Vivimos en un ambiente de seducciones sobreestimuladas, la publicidad, el marketing, incluso la política nos encierran en un mundo de promesas incumplidas llenándonos de una insatisfacción y frustración que nos deja altamente vulnerables a nuevas seducciones.
Así, cada vez más la seducción ha pasado de ser un complemento del juego erótico (para conseguir algo en este plano era necesario “conducir” al objeto del deseo lejos de las miradas sociales para proporcionar tanto intimidad como discreción), a una técnica de supervivencia; todo lo que se relaciona con la supervivencia es una necesidad y todas las necesidades (bajo las circunstancias apropiadas) son susceptibles de convertirse en adición.
En esta época de afectos y emociones edulcoradas, la falta de profundidad y/o visceralidad en nuestras relaciones humanas nos generan dosis insostenibles de frustración.
UNA DIETA SALUDABLE
Dicen los que saben que «uno es lo que come».
Los desordenes alimentarios (tan en boga en estos últimos años), generan problemas de extrema gravedad: desde la muerte por obesidad, hasta la muerte por inanición en la anorexia; pasando por todo el abanico de padecimientos tanto físicos como psicológicos. Hacemos dieta, llamados públicos a la conciencia para parar la ola de adolescentes anoréxicas, en fin en mayor o menor medida nos escandalizamos y nos comprometemos porque «el cuerpo es el templo del alma» y debe ser tratado como tal.
Ah! Y a propósito… al alma como hay que tratarla?
Ella también es aquello de lo que la alimentamos (al igual que nuestras mentes y nuestras psiques).
Quienes han charlado un par de veces conmigo saben que suelo catalogar al Caos como La Fuente de Juvencia envenenada. Cuando somos adolescentes vivimos en un estado permanente de caos, energías moviéndose dentro y fuera nuestro, descubrimientos, preguntas con y sin respuestas, cambios repentinos, todo crea un ambiente caótico que si bien es estresante (adolescencia viene de «adolescere» -padecer, sufrir- aunque los que somos padres de uno o más de ellos suponemos que la verdadera «adolescencia» es la nuestra, pero esto ya es harina de otro costal), es al mismo tiempo natural. Es decir estamos psíquica, física y álmicamente preparados para este período.
Pasado este tiempo, muchos de nosotros se queda instalado en el supuesto de que si la juventud es caos, el caos es juventud.
Secreta, inconscientemente, evaluamos a la diversión, el estrés, los riesgos, la desorientación, el desasosiego como signos de juventud eterna y los prolongamos hasta muy entrada nuestra edad adulta. No queremos entregarlos, no queremos «aburrirnos», queremos sentirnos jóvenes irracional y caprichosamente, y del modo más tóxico y más paradójico, porque pasada la adolescencia, no hay nada que nos envejezca más que este estado caótico.
Nos mina física, emocional y espiritualmente, nuestra alma pasa por continuos estadios alternados de desnutrición (por estar desatendida e ignorada) y obesidad (sobreexpuesta a la frustración, la culpa, el autocastigo, la angustia y la desesperación).
Es entonces cuando el alma, abrumada por cargas que no le pertenecen, ve entorpecido (cuando no cegado) su transitar hacia la Luz. Porque, mientras este encarnada, queda a merced de la ley del libre albedrío, que es la responsabilidad suprema de nosotros hacia nosotros mismos. Aquí, solo nosotros decidimos como alimentamos nuestra alma y por ende como queremos que SEA.
Hace poco, después de una lectura con una canalización especialmente intensa una mujer me interpeló airada (sí, porque siempre es más fácil discutir con el mensajero!!!)
-Pero vos no entendés que yo quiero … eso … y no lo puedo evitar por más que me haga m….!!!!!-
Lair Ribeiro suele citar en sus libros que
«SI SIEMPRE HACEMOS LO QUE SIEMPRE HICIMOS,
SIEMPRE OBTENDREMOS LO QUE SIEMPRE OBTUVIMOS»
Si queremos seguir haciendo algo a pesar de que nos destruye, la realidad es que lo que REALMENTE queremos no es ese «ALGO»… es la destrucción. Lo que en verdad estamos tratando de lograr es llenarnos de sombras y desorientación que nos permitan quedarnos en los lugares conocidos porque son los únicos que tienen garantía.
Garantía de que siempre serán igual, de que siempre estarán ahí, de que nuestra posición no va a cambiar en ellos, garantía de que no corremos ningún riesgo de evolucionar y por lo tanto de tener que explorar nuevos territorios de Luz. Sobre todo, garantía de que no perderemos la capa de «víctima de las circunstancias» o nuestro consuelo de «destino común de dolor y sacrificio».
En definitiva: garantías de estar estancados en el mismo lugar: Inmundo, pero Seguro.
En broma, pero con esperanzas serias alimentadas con su fiaca, una amiga me preguntó una vez si no había -«un mantra para lava bien la ropa-«…
NO, NO HAY.
NO HABÍA ENTONCES COMO NO HAY AHORA.
Solo los adictos lloran suplicando estar mejor y luego le dan la espalda a todo y cruzados de brazos siguen haciendo lo que siempre hicieron.
Así, de algún modo u otro, nosotros somos adictos a nuestra «seguridad», por malsana que esta sea.
Encarnamos para experimentar y aprender de nuestra experimentación, como dice el Señor Azatrón
«ENCARNAR ES DAR TESTIMONIO DE QUE LA OBRA ES PERFECTA PORQUE ES PERFECTIBLE»
Aprender de nuestra experimentación es comprender que, en esta dimensión, nuestra determinación y nuestro compromiso con el Plan deben manifestarse en acciones.
Aquellas cosas que estimulan nuestras falsas seguridades y nuestras sombras siempre estuvieron ahí, y siempre seguirán estando porque esta es la dimensión de la dualidad. El desafío consiste en ser capaces de elegir las bandejas de alimentos álmicos orgánicos y naturales, descartando la comida chatarra del alma.
Esta es la única demostración de que REALMENTE queremos estar mejor, la verdadera señal de nuestro libre albedrío de que estamos listos para recibir todas las bendiciones de Luz y de Cambio que nos están reservadas.
A su vez, un alma bien nutrida fortalecerá nuestra voluntad de seguir nutriéndola, convirtiendo nuestro anterior círculo vicioso en un círculo virtuoso.
Después de todo, si nos ocupamos tanto de nuestros cuerpos como templos del alma, porque no empezamos a ocuparnos de nuestras almas como Seres Supremos de nuestros templos.
INICIEMOS UNA NUEVA CAMPAÑA CONTRA LA ANOREXIA Y LA OBESIDAD ÁLMICA PORQUE ALLÁ CUANDO NUESTROS BELLOS CUERPOS SEAN POLVO, NUESTRAS ALMAS VIVIRÁN POR SIEMPRE.
Que la Providencia Divina ponga ante nosotros los mejores manjares y la Voluntad Divina que habita en nosotros sepa como aprovecharlos.
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Namasté.
«CÓMO GANAR AMIGOS E INFLUIR SOBRE LAS PERSONAS»
Para los que ya tenemos un par de años en el tintero, este título puede resultarles familiar.
De hecho es el título de uno de los libros más populares de Dale Cardnige, (algo así como el primer Sales Coach).
En términos generales el libro aborda las dinámicas utilizables con el objeto de ”Convencer» (Vencer Con) para ganar la voluntad del otro en nuestro propio beneficio.
No tengo intención de polemizar sobre el contenido del libro mucho menos extrayéndolo de su contexto temporal, social y económico, solo resalto el hecho de que su razón se ser, se basa en la creencia antigua y generalizada de que de hecho podemos influir sobre los otros…
Ah sí…?!
Nos gusta la idea: fantasear con que, por nuestra única voluntad, podemos cambiar la vida de alguien. Saborear la certeza escondida de que podemos ser su gurú, su modelo, incluso su mecenas espiritual; o por el contrario, jugar en las sombras con ideas obscenas de que somos capaces de imponer al otro nuestra voluntad y convertirlo en nuestro dependiente, o nuestro sometido; cuando no directamente en nuestro esclavo.
Del mismo modo nos deleita la idea de que somos víctimas de la influencia perjudicial o benéfica de un otro sagrado o maldito (muchas veces alternativamente) que ha quebrantado nuestra voluntad dejándonos indefensos, pero sobre todo irresponsables.
Queremos ser aceptados, así que para lograrlo, somos capaces de diluirnos en una serie de ritos camaleónicos en los que nos convertimos en aquello que el otro defina, con un fin doblemente siniestro: obligarlo a que nos quiera más allá de su voluntad y hacerlo único responsable de nuestra dilución. Queremos inspirar respeto, admiración, reconocimiento (y un poco de veneración no vendría mal siempre que fuese moderada y discreta, y quedase en claro que nosotros no somos responsables).
Adoramos al par mágico «TENÉS RAZÓN» casi tanto como veneramos al trío «SOS LO MÁS» y al quinteto «ME CONVERTÍS EN UNA MEJOR PERSONA» y eso por no mencionar al unitario «GRACIAS» (Especialmente si viene subtitulado: «no sé que hubiera hecho sin vos», «me salvaste», «sos maravilloso» etc. , etc.) Los usamos como moneda de corrupción mucho más seguido que como expresión sensible de nuestra naturaleza.
Y además exigimos que se usen hacia nosotros con recogida humildad rallana en la humillación, como un reconocimiento a que el otro sin nosotros no es suficiente, ni aceptable, y a veces ni siquiera posible.
Te lo digo y vos respondés positivamente a mí, me lo decís, y yo te respondo de igual modo. Los acopiamos, los intercambiamos, los inventariamos, los revivimos y por supuesto… NOS LOS CREEMOS, en un intercambio inflacionario que insulfla en nuestro ego un gas pestilente que más tarde o más temprano se escapará en forma de reproche, de reclamo, de humillación, de desvalorización:
«VOS SIN MÍ NO SOS NADA!!»
«SI NO TE AYUDO YO VOS NO PODÉS»
«HASTA QUE ME CONOCISTE VOS NO SABÍAS VIVIR»
«CONMIGO APRENDISTE A…. «(y la lista va desde usar el pasamanos hasta contruir una represa)
«YO TE VOY A SACAR BUEN@»
Como si el otro no participara con su consentimiento, su voluntad de aprender, de aceptar, de rediseñarse, como si el otro fuera apenas una voluntad deslumbrada por nosotros.
Siii!!, porque nada como la fantasía de nuestra aura magnificente reflejada en las pupilas de un otro influido, casi hipnotizado por nuestra grandeza, nuestra inteligencia, nuestro encanto, o lo que sea: es que somos tan grandes, tan bellos, tan perfectos… tan vacíos y tan esclavos.
Tanto que somos incapaces de ver que con esas fantasías nos situamos en la otra punta de la misma trampa en la que sucumbimos cuando nos dejamos criticar y juzgar impunemente.
Podrá cambiar el glamour, pero la dinámica es la misma: EXISTIMOS EN EL ESTADO DE ÁNIMO DEL OTRO Y PRETENDEMOS QUE EL OTRO EXISTA EN NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO.
Entre mesiánicos y mefistofélicos nos perdemos de la única verdad… que nuestros radares se detectan cuando estamos listos para encontrarnos y compartir unos metros de mutua experimentación, y no cuando hacemos o nos hacen una entrada triunfal y profética.
Estamos dónde somos convocados y nos convocamos al mismo tiempo, somos tan responsables de los resultados de esta posición como quien la comparte. Tomemos la decisión que tomemos al respecto SIEMPRE ES LA CORRECTA, y siempre es en beneficio mutuo.
Esto significa que podemos hacer cualquier cosa que se nos ocurra porque en realidad no existe y no somos responsable? Si, y ese razonamiento a su vez significaría que no importa cuánto nos hayamos «movido», no dejamos ni al vacío y ni a la esclavitud demasiado lejos.
Responsabilidad se refiere etimológicamente a la «habilidad de responder» y el derecho la define como a la «capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente».
En definitiva, el hecho de que en términos supralumínicos no sea real, no nos libra de tener que responder por las elecciones de nuestro libre albedrío, y para sacar de esto toda connotación kármica de culpas crímenes y castigos vamos a ponerlo en términos simples… deberemos responder los «¿Para qué?» de nuestras elecciones, y como se ajustan esas respuestas a la coherencia del plan divino nos dará la idea de que tan sabia ha sido nuestra elección, por ende nos da la posibilidad de ratificar o rectificar nuestro camino y nuestra línea de experimentación.
Si con un poco más de conciencia pudimos haber aprendido lo mismo sin sufrir o sin participar en el sufrimiento del otro, si con un poco más de compromiso con la Luz pudimos habernos corrido de una situación y evitar ser el coparticipe de energías mal calificadas… todo está ahí, en los «¿Para qué?», en la conciencia de nuestra Responsabilidad, como siempre, lo que importa son las preguntas.
Se acuerdan que en la primera reflexión decíamos:
NOSOTROS SOMOS LO ÚNICO QUE PODEMOS UBICAR, DILUCIDAR, COMPRENDER Y CAMBIAR. LOS DEMÁS SON EL ESPEJO QUE, EN NUESTRA INFINITA SABIDURÍA, CONVOCAMOS DELANTE NUESTRO PARA PODER VERNOS.
Ese es nuestro único poder real de influencia, no podemos, nunca pudimos y nunca podremos influir sobre el otro sin su consentimiento y la participación de su voluntad, entonces no podemos arrogarnos ese mérito porque si el otro lo consciente no es influencia, es lo que siempre ha sido: coparticipación.
Ahora, en términos de coparticipación, a lo que sí podemos aspirar es a una vida de Responsabilidad y Compromiso con la Luz; que será sintonizada por aquellos que estén listos para esta experimentación y a quienes tal vez, solo tal vez, y con la gracia de Dios, tengamos el honor de servir de humildes catalizadores, de instrumentos más o menos finos para conocerse y bendecirse a sí mismos.
Así cada sonrisa, cada «Gracias», cada «Te quiero» no será un elemento de corrupción sino simplemente el modo sensible en que la divinidad se manifiesta a través nuestro para crear valor en el mundo y no para someterlo.
VIVIR LA LUZ, CATALIZAR LA LUZ, MANIFESTAR LA LUZ…
A MI ME SUENA A UN PLAN MUCHO MEJOR.
¿VOS QUE PENSÁS?
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Namasté.
PLAYAS DEL ESTE









