Soy Mujer.
Y por cada eslabón de mi ADN hay escritas historias
de dignidad humillada, indiferencia y de miedos disfrazado de odio,
de esclavitudes, llantos, y de abuso, de vergüenza, pudor y menosprecio.
(y por qué no, también de contubernio con el más rancio hedor a falocracia).
De tantas pero tantas que existieron antes de existir yo,
y me legaron, algo de sí al mapa de estos genes mestizos
que antes que míos, suyos.
Y así también, hay partos victoriosos tras el desgarro cruento de la carne,
(que se abre, muriendo si es preciso, por continuar la vida)
Gritos de guerra, lágrimas de gozo, miradas desafiantes de coraje,
gemidos de placer rasgando al medio el beato tejido de la noche,
y la tarde, y la mañana, y el ocaso porque el instinto es siempre indiferente a la estigmatizante moralina del derecho romano.
Hay orgullos rebeldes por el vientre vacío. Triunfos silenciosos. Frentes en alto.
Poder sobre la muerte macerándose en potes y calderos. Serenidad, conciencia,
sabiduría, resistencia y encanto…
Cada una de ellas vivió e hizo su parte
en la historia de la sangre de mis venas, para que yo tuviera el privilegio de llegar
y también de tener plena conciencia del valor impagable de decidir Quién voy a Ser,
para qué voy a Ser… y también Cómo y Cuándo
Para elegir, sin otra justificación que mi poder autónomo y sagrado,
qué festejar, cuándo bailar, qué lucha, cual resistencia y también cuál espanto.
Es porque soy MUJER
que niego consentirle a ningún “ISMO” mal entendido y mucho peor actuado,
(o a cualquier plañidero militante de la necrología retroactiva),
qué me diga qué TENGO que sentir, o cómo debo justificar el hecho de estar viva
y seguir respirando.
¡Si es por estar VIVA justamente, que mi poder da testimonio firme
haciendo o sin hacer en cada acto!
Mi ser mujer se enmarca en la serena exaltación de mi valor innato,
en la divinidad irrevocable de mi género libre.
Yo valgo suficiente en mi y conmigo misma
para no precisar ser anti- hombre en tren de declararme pro- mujer,
para parirle con arrogancia al mundo este sol
que me nace desde el útero potente de mi espíritu
a carcajadas limpias si me place.
Para no precisar “mimetizarme” con la formalidad del obituario obsceno que me quiere de luto.
para que olvide el genuino sentido de las muertes y los deje alinearme.
SOY MUJER
y no admito que nadie se declare con derecho
a decirme qué tengo que sacarme o qué ponerme para mostrar quién soy.
No necesito de mi torso desnudo o mi tobillo oculto
para obtener permisos que me gano sólo con ser capaz y ser potente.
Mi piel es y será siempre mi imperio y yo decido en ella soberana,
al igual que en mi mente y en este corazón que siente y sangra.
¡YO LO QUE LLEVO “EN CUEROS” ES EL ALMA!
Y no por provocar, ni por revancha, ni por la transgresión de noticiero,
sino porque los miles de mujeres que cantan
junto al fuego espiralado en cada una de estas mitocondrias que laten en mis manos,
parieron con dolor este presente, sólo por regalarmelo.
Y en él puedo elegir estar viva a conciencia, con la mente
y el corazón en cruz , abierto al cielo, al mundo, a la otredad,
y feliz de entregame, como feliz también de preservarme
porque elijo quererme, y no por miedo.
(Aun así me reservo,
el derecho exquisito de dejar caer mi ropa cuando me da la gana
asumiendo TODAS las consecuencias, porque para eso es que el poder existe
y es para eso que la responsabilidad le hace de espalda.
Y no permito que el código de barras de la sexualidad posmodernista
me diga qué me está permito y lo que no según la clasificación que le conviene.
Yo a la cama me voy con una mente, un olor, una energía, una historia, un contexto, una palabra, no con un cuerpo
YO ME VOY CON LO HUMANO!!.
Que ya puestos los cuerpos, me adapto con placer a toda anatomía que haga vibrar la Diosa esplendorosa que me habita, sin distinción)
Porque mi ser mujer encuentra su sustancia en la abundancia, nunca en la carencia,
En el SER EN AMOR y no en ser miedo,
en el sumar y en el multiplicar
y nunca en restar o dividir para ser más en medio de de todo lo que es menos.