POST 2 (4)

CONFIESO QUE HE COACHEADO

 

Tradicionalmente el 6 de abril se festeja
el «Dia Internacional del Coach»

Y además de los innumerables abrazos
y las sinceras demostraciones de cariño
que cruzamos entre colegas aprovechando la excusa,
es fácil observar que la excusa sirve también
con fines comerciales.

 

Leo los “slogan” de tantas y tantas publicidades de nuevas modalidades de Coaching:

“Enfocado en los resultados” (Por Qué ? Se puede hacer COACHING que no apunte a los resultados?)

“Al encuentro de tus Objetivos” (Y de qué otro modo empezarías una Genuina conversación de Coaching?)

“Acotado en el tiempo” (Como si el coaching no fuera precisamente una herramienta-arte netamente ejecutiva, destinada al logro de objetivos, a resultados optimizados en la línea de tiempo…entre otras cosas.)

Coaching Metafísico, Sistémico, Cristiano, (Y si no tomás decisiones Dios te castiga?) Cuántico, Reversible (del otro lado será de Matelasse Impermeable?), Akáshico (flor de kioskito me perdí con ese…), Tarotista, Psicológico, Humanista, Trascendente, y cuantas otras que ya se hayan “creado” en el tiempo que hace que estoy escribiendo esto.

Con fines efectistas, subversivos, o publicitarios, se lanza la carrera del “descubrir” el Coaching en la novedad, perdiendo de vista los cimientos, y por lo tanto el hecho indiscutible de que en tanto técnica existe SÓLO UN COACHING  (que puede tener varios enfoques pero SI ES COACHING es siempre el mismo)  , y que en tanto recurso existen tantos Coaching como Coachees existan, y si pretendemos convertir a cada uno de ellos en una marca registrada, terminaremos cayendo en una suerte de Principio de Mediocridad.

Etimológicamente “COACH” deriva (en sus orígenes más remotos)  del nombre de la pequeña ciudad húngara de “Kocs”, que hizo un medio de subsistencia de la construcción del carro y del transporte entre Viena y Budapest. Estos carros recibieron el nombre de ” Kocsi “ (“Provenientes de Kocs”).
Tanto la palabra como el elemento que nombra, datan del siglo XV

Las formas del término se encuentran en la mayoría de los idiomas europeos:

  • “coche” español y portugués,
  • “cocchino” italiano
  • “koets”  holandeses
  • “Kutsche” alemán,

Contrariamente a lo que se suele suponer, (que la palabra “COACH” es una adaptación moderna del término que nombra al entrenador deportivo),  COACH como “instructor / entrenador» en áreas cognitivas,  se acuña como jerga en la Universidad de Oxford alrededor del 1830, entendiéndolo como un “vehículo”(tutor)  para transitar a través de la carrera y los exámenes hasta llegar al conocimiento que lo convierta en un profesional (meta/destino).

Es desde ahí, y no a la inversa, que se acuña en sentido atlético cerca del 1870 posiblemente “transportado” (o tal vez exiliado por los puristas del lenguaje de Oxford) desde las aulas al campo de deportes y desde allí generalizado.

A la luz de la etimología, el arte antecede a la palabra, y trasciende la actual definición técnica formal para hacerla tan amplia “per se” como el “Vehículo” (Coach – Herramienta) sea capaz.

Desde mi experiencia,
el Coaching es al individuo…

Cada COACH debe saber “danzar” con su Cachee de modo de encontrar juntos la melodía, el ritmo, la intensidad de acuerdo a los objetivos expresados.

No creo en las recetas express, en las metodologías de media hora, en las jornadas demoledoras de sobreestimulación neuro-psico-emocional, en las dinámicas que «descubren el mundo» y tapan patologías, reniego de las actividades grupales ultramotivadoras que no están acompañadas del encuentro uno a uno y con objetivos personalizados y diseñados por el coachee.

Del mismo modo, no creo en el apadrinamiento vitalicio sin objetivos, o en la “profesionalización de la amistad” que ofrece el oído (que en individuo no encuentra afuera), sesión tras sesión sin definir, trabajar y monitorear resultados.

Habrá individuos que declaren una brecha muy específica y muy concreta, que demande de un proceso igualmente específico y concreto; y habrá otros que declaren una permanente búsqueda de su mejor versión y elijan a su COACH como copiloto en el camino.

 

Lo «efectivo» no habita en el método,
habita en el profesional, en su ética,
en su elección de sí mismo como individuo
y en el modo en que elige Ser Oferta de Servicio.

En los límites y en las excepciones;
y en el educado y honesto criterio que use para definirlos.

 

Del mismo modo habrá individuos que se conozcan lo suficiente como para hacer elecciones precisas y eficientes, y otros que se deslumbrarán con procesos que los exceden física, psicológica y emocionalmente para luego culparlos por las consecuencias, producto de su falta de conciencia de si mismos.

 

Y antes esta posibilidad REAL,
el Coach también deberá ser el observador avezado
que detecte , antes del daño posible,
el potencial de cada individuo
y se adapte a él, en vez de arengarlo
a que se sume a modelos efectistas prediseñados,
con vistas únicamente a abultar su cuenta bancaria
y en completo desinterés
por el humano que tiene enfrente.

Considero que el estudio único del Coaching como técnica no termina de dar las herramientas primarias para su correcto ejercicio, sino que es más bien una autorización certificada para comenzar el genuino aprendizaje, que se hace a cada minuto en cada conversación y que requiere, a mi modesto entender, de competencias complementarias para el correcto análisis del lenguaje y los significados del coachee porque es de ese modo que su preguntar será más poderoso.
(Porque, a pesar del «mito» muy popular, no existe la batería de preguntas poderosas sino LA PREGUNTA  que es poderosa para el coachee y para eso hace falta un grado muy sutil de escucha que se  entrena con competencias complementarias y se afina con los años)

Si creo en los criterios profesionales. Yo, en mi rol de COACH, elijo apegarme estrictamente a las “reglas” de la profesión o “estirarlas” un poco, o complementarlas con otras herramientas (y siempre dejandole en claro a mi interlocutor con cuál de ellas estoy trabajando a cada paso) según lo que  mi muy entrenada experiencia me dicte como eficiente. decisiones se basan en el hecho, de que al momento de SER COACH,  yo pongo todo mi SER HUMANO al servicio de la profesión.
Cuerpo, emoción, experiencia profesional y personal, mis años de autoexploración y reconocimiento (en curso permanente), mis aprendizajes, mis éxitos y mis yerros…TODO.

Y lo hago teniendo siempre presente que mi trabajo NO consiste en resolver problemas ( de hecho ni siquiera consiste en catalogar hecho y circunstancias como «PROBLEMAS») sino  en ENTRENAR PENSAMIENTOS, porque desde allí los «problemas» se resuelven solos, y que mi objetivo es ser funcional a los objetivos del Coachee, y no a mi interpretación de cuáles deberían ser sus objetivos.
Porque antes que nada el coaching debe ser una herramienta-arte para reducir al mínimo posible la brecha que existe en el «ESTAR SIENDO» actual del individuo y su «ESTAR SIENDO»  ideal.

Y porque, tal como lo plasma la etimología,
e
l vehículo (para poder cumplir su función eficientemente),
debe “abarcar” y pone toda su materia
AL SERVICIO del objetivo,
y no de su lucimiento profesional.

EL PROTAGONISTA ES EL COACHEE!!!

Y a propósito del protagonista:

Parece haber una endogamia patológica dentro de la actividad. Los Coaches les enseñan a otros coaches como hacer coaching, u organizan entrenamientos grupales …para coaches. Las asociaciones les cobran a los coaches para validarlos como Masters…que entrenan coaches.
Lo dicho:

 EL PROTAGONISTA ES EL COACHEE, NO EL COACH!!!

Y esa endogamia habla de profesionales que han sido pobremente entrenados y los saben, así que permanecen en un estado latente o de coachee «endémico» o de profesionales que se han certificado sin un genuino trabajo interior, por lo tanto están imposibilitados de ponerse en valor y tomar el riesgo de acompañar al genuino coachee.
En cualquier caso, la experiencia de las monarquías endogámicas en la historia define que de ese tipo de práctica lo único que se obtiene como resultado son adefesios con un grado de taras tal que los inhabilita para cumplir con sus deberes. Una enseñanza que nos convendría no desoír.

El ciego afán de consumo y novedad, unido por la falta de capacidad para lanzarse al ruedo (ya sea fáctica o percibida) hace que nos desvivamos por inventar la rueda, por descubrir la pólvora, por iluminar el sol, en vez de enfocarnos en nuestro hacer en conciencia y A CONCIENCIA.
En comprender, abarcar y ser recurso para nuestro Coachee.

En distinguir :

Que la magia no está en inventar la rueda:
Sino en que el individuo se ponga en movimiento desde sus cimientos hasta su cielo.

Que «el boom» no está en descubrir la pólvora:
Sino en aprender y enseñar las monumentales y/o sutiles diferencias de resultados de acuerdo a cómo, cuánto y para qué se use.

Y, definitivamente, que no hay mérito alguno en alumbrar el sol, pero sí en asistir la apertura de puertas, ventanas, rendijas, cerraduras, postigos, párpados, áticos y cada opción posible.
Para que entre la luz en la estancia interior del ser humano!!!
Y pueda destinarla a volverse luminoso, tibio, gozoso, claro…TRANSPARENTE A SI MISMO Y HACIA EL MUNDO.

Como diría Benigni en el inmortal monologo “INAMORATEVI” de la película “El Tigre y la Nieve”:

“¡Y NO BUSQUES LA NOVEDAD!!…
¡LA NOVEDAD ES LA COSA
MÁS VIEJA QUE EXISTE!!!»

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POST 2 (6)

SOY MUJER!!

Soy Mujer.


Y por cada eslabón de mi ADN hay escritas historias
de dignidad humillada,
indiferencia y de miedos disfrazado de odio,
de esclavitudes, llantos, y de abuso, de vergüenza, pudor y menosprecio.

(y por qué no,  también de contubernio con el más rancio hedor a falocracia).
De tantas pero tantas  que existieron antes de existir yo,
y me legaron, algo de sí al mapa de estos genes mestizos
que antes que míos, suyos.

Y así también, hay partos victoriosos tras  el desgarro cruento de la carne,
(que se abre, muriendo si es preciso, por continuar la vida)
Gritos de guerra,
lágrimas de gozo, miradas desafiantes de coraje,
gemidos de placer rasgando
al medio el beato tejido de la noche,
y la tarde, y la mañana, y el ocaso porque el instinto es siempre indiferente a la estigmatizante moralina del derecho romano.

Hay orgullos rebeldes por el vientre vacío. Triunfos silenciosos. Frentes en alto.
Poder sobre la muerte macerándose en potes y calderos.
Serenidad, conciencia,
sabiduría, resistencia y encanto…

Cada una de ellas vivió e hizo su parte
en la historia de la sangre de mis venas, para que yo tuviera el privilegio de llegar
y también de tener 
plena conciencia  del valor impagable de decidir Quién voy a Ser,
para qué voy a Ser… y también Cómo y Cuándo

Para elegir, sin otra justificación que mi poder autónomo y sagrado,
qué festejar, cuándo bailar, qué lucha, cual resistencia y también cuál espanto.

Es porque soy MUJER
q
ue niego consentirle a ningún “ISMO”  mal entendido y mucho peor actuado,
(o a cualquier plañidero militante de la necrología retroactiva),
qué me diga qué TENGO que sentir, o cómo debo justificar el hecho de estar viva
y seguir respirando.

¡Si es por estar VIVA justamente, que mi poder da testimonio firme
haciendo o sin hacer en cada acto!

Mi ser mujer se enmarca en la serena exaltación de mi valor innato,
en la divinidad irrevocable de mi género libre.

Yo valgo suficiente en mi y conmigo misma
para no precisar ser anti- hombre
en tren de declararme pro- mujer,
para parirle con arrogancia al mundo este  sol

que me nace desde el útero potente de mi espíritu
a carcajadas limpias si me place.
Para no precisar “mimetizarme” con la formalidad del obituario obsceno que me quiere de luto.
para que olvide el genuino sentido de las muertes y los deje alinearme.

SOY MUJER
y no admito que nadie se declare con derecho
a decirme qué tengo que sacarme
o qué ponerme para mostrar quién soy.
No necesito de mi torso desnudo o mi tobillo oculto
para obtener permisos que me gano sólo con ser capaz y ser potente.
Mi piel es y será siempre mi imperio y yo decido en ella soberana,
al igual que en mi mente y en este corazón que siente y sangra.

¡YO LO QUE LLEVO  “EN CUEROS” ES EL ALMA!

Y no por provocar, ni por revancha, ni por la transgresión de noticiero,
sino porque los miles de mujeres que cantan
junto al fuego espiralado en cada una de estas mitocondrias que laten en mis manos,
parieron con dolor este presente, sólo por regalarmelo.

Y en él puedo elegir estar viva a conciencia, con la mente
y el corazón en cruz , abierto al cielo, al mundo, a la otredad,
y feliz de entregame, como feliz también de preservarme
porque elijo quererme, y no por miedo.

(Aun así me reservo,
el derecho exquisito de dejar caer mi ropa
cuando me da la gana
asumiendo TODAS las consecuencias,
porque para eso es que el poder existe
y es para eso que la responsabilidad le hace de espalda.
Y no permito que el código de barras de la sexualidad posmodernista 
me diga qué me está permito y lo que no según la clasificación que le conviene.
Yo a la cama me voy con una mente, un olor, una energía, una historia, un contexto, una palabra, no con un cuerpo
YO ME VOY CON LO HUMANO!!.
Que ya puestos los cuerpos, me adapto con placer a toda anatomía que haga vibrar la Diosa esplendorosa que me habita, sin distinción)

Porque mi ser mujer encuentra su sustancia  en la abundancia, nunca en la carencia,
En el SER EN AMOR y no en ser miedo,
en el sumar y en el multiplicar

y nunca en restar o dividir para ser más en medio de de todo lo que es menos.

 

POST 2 (3)

DE EMOCIONES, ESPINOZA Y OTRAS YERBAS…

 
En la Argentina el mate es una tradición de todo el territorio.

Es una infusión, un rito, una excusa, una pausa, un motor,
un pañuelo, un oído, un silencio tenso,
una filosofía y un filosofar…
“Ensillar un mate”
es una frase que sólo tiene sentido en esta tierra, salvo que,
como diría un español muy amado,
tengas un caballo que se llame MATE.

 

Hace alusión al proceso de ordenar los elementos, prepararlo y empezar la cebadura como metáfora de aquel ritual lento del gaucho pampeano de aprontar y colocar el recado en el caballo*1:
La caricia que busca que no haya nada que dañe el noble lomo con la larga fricción, la matra, la sudadera y el modo de peinar con ellas el pelo y asegurar la aireación, el acomodamiento de la carona y los bastos… en fin, un proceso silencioso, introspectivo, de un individuo que tenía por delante trabajo duro, sudor, tal vez hambre, pero soberanía y libertad de pampa infinita.

El mate tiene relación directa con las ventanas, la lluvia, los amigos, el insomnio, los exámenes, las lágrimas, las carcajadas, el sol, la espera, el luto, las plazas, los autos, porque todo lo que nos pasa puede estar acompañado por un mate.
Tanto así, que las pavas eléctricas en la Argentina han aprendido a tener dos temperaturas, la de hervor y la de mate, porque si no, no se venden.

Incluso es una verdad popular que los argentinos sabemos que somos adultos el día en que ensillamos nuestro primer mate en soledad, y que muy pocos de nosotros hay llegado a viejos sin manchas de polvo de yerba en la ropa.

Así que aquí el mate es sinónimo posible de emoción, y mientras cebo el mío y pienso en el texto de Espinoza que estoy rumiando (porque, seamos honestos, Espinoza necesita digestión lenta) viene a mi mente eso de las emociones básicas que describe Plutchik, esas que, en tanto adaptativas, nos mueven en sentido de nuestra mejor opción de “supervivencia”.

En su rueda de las emociones se ve claramente que cada emoción tiene su opuesto, su complementario, pero especialmente su sentido.

Hoy en día, nuestras emociones usualmente no están ligadas a una supervivencia literal (lo que, dicho sea de paso, nos ocasiona no pocos problemas con nuestra amígdala cerebral y nuestro registro del trauma) pero siempre están relacionadas como motorizarnos y con reconocernos.

Nos definen y nos enseñan
sobre nosotros mismos,
en tanto convierten en “cuerpo”
nuestras creencias,
nuestras limitaciones,
nuestros traumas,
nuestras sabidurías, y, maravillosamente, nos declaran
como dueños de una sensibilidad que perdió el miedo a sentir,
que perdió el miedo a todo aquello
que permite que realicemos
nuestra potencia de seres  sensibles
conectados con lo que nos afecta de un modo y no de otro.

Es decir que nos distinguen,
y a veces eso promueve 
una ilusión de separación
que es en sí misma causa de dolor
y excusa del sufrimiento.

Según Espinoza, nuestro padecimiento ES (existe) en tanto no somos causa de nosotros mismos, es decir, en la medida en que no somos Dios (sólo Él es “Causa sui”).
Padecemos, pues, en la medida en que somos meros MODOS (manifestaciones) de la substancia (Dios)  y no la substancia misma.

Cuando sufrimos o gozamos en función de los actos, los dichos, o las omisiones del otro, ese padecimiento existe en tanto juzgo al otro como OTRO. Es decir algo ajeno a mi con una naturaleza desconocida que le confiere potencialidad de ser dañino.
Pero este juicio, (como todos los juicios) es subjetivo y parcial y, entonces, inadecuado para ser marco de nuestro existir.

Si, por el contrario, entendemos que tanto yo como el otro somos modos de una misma única substancia, el otro deja de ser propiamente tal, y la acción del otro es mía:

Su beso es mi beso,
Su bofetada es mi bofetada.

 

Así los pronombres dejan de remitir a entidades separadas
y distinguen (apenas para mejor articulación)
aspectos de una única substancia, Dios,
(en el decir de Espinoza), multiverso, materia primordial
o como queramos llamarlo.

 

Se hace evidente que no se puede definir a un individuo por las características de su otredad (de hecho, no se puede DEFINIR a un individuo, sino más bien la dimensión emocional que habita), pues lo que define el lugar emocional de un individuo, son sus decisiones, sus elecciones y su voluntad soberana de crearse a sí mismo, y paradójicamente, su pertenencia ineludible a esa meta-sustancia Dios, que definiéndose a sí mismo, lo define.

En su fórmula E=mc2  Einstein propone que la energía de un cuerpo en reposo (E) es igual a su masa (m) multiplicada por la velocidad de la luz (c) al cuadrado.

No busco entender las implicancias globales de este postulado porque no soy física, pero me resulta interesante que Einstein proponga que la masa (que se define como la cantidad de materia en un objeto) conlleva una cierta cantidad de energía aunque se encuentre en reposo; algo en sintonía con el CONATUS de Espinoza que define que:

Cada cosa, en cuanto es en sí (quantùm in se est)
se esfuerza (conatur) por perseverar en su ser .

Dado que el esfuerzo no es otra cosa más que un hijo de la energía, y que esa cantidad de energía de la materia (su conatus tal vez?) incide sobre el modo en que se comporta la energía en si misma en relación con una constante, (la velocidad de la luz), la fórmula tiene algo sintónico con las definiciones de EMOCIÓN a la luz de las neurociencias.

Tal vez, en este divagar mate mediante, (y por aquello de la joya de Indra tibetana, en que todo se refleja en todo) la fórmula de la relatividad, y la relatividad de la individualidad que se delimita por las emociones pero a su vez  es parte indivisible de una energía “Per se” que es Dios, tengan cierta coincidencia.

E= mc2
E mo ci ón (a-dos)

*1: A manera de «Nota al Pie» y por aclarar lo del Recado:

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POST 4 (3)

SITÉMICAS

En decires de Picasso

“La juventud es la única enfermedad que se cura con el tiempo”

Una mañana miramos a los ojos de nuestros padres y nos damos cuenta que se equivocan, que no son infalibles, que están tal lejos de ser perfectos que nos producen decepción, nos indignan, porque nos hacen sentir estafados, y nos dejan en un mundo de verdades a construir, y llenos de incertidumbres.

(Se llama Adolescencia, y es adolecida tanto por nosotros como por nuestros padres, sin dudas)

Una tarde llegamos de nuestros trabajos comprendiendo que estamos siendo manipulados, exprimidos, abusados, que ni uno de los ideales que la empresa en la que trabajamos detenta hacia afuera se cumple hacia adentro y que las promesas de nuestro reclutador se fueron por la misma cloaca que las ilusiones de éxito que nos crearon.

Una noche vemos nuestro reflejo en la pantalla del televisor de 50 pulgadas y nos preguntamos cómo llegamos a estar así (sin pareja, o desparejos, o mal emparejados ) y cuándo fue que caímos en la falacia de creer que el romanticismo de Bécquer, la pasión de Baudelaire y el altruismo de Comte tenían algo que ver con el contrato en el que «un par de ciegos juegan a hacerse daño».

 

Cuando uno llega al punto de la vida en la que las idealizaciones mueren de muerte natural, por la misma disentería que mata a los binomios «correcto e incorrecto» » bueno y malo” (producto del empacho de hechos que los purgan), el vacío que queda es angustiante.

 

Y exactamente ese el punto que marca el fin de la inmadurez, sin abrir aún el principio de la adultez, dejándonos en una encrucijada que definirá quiénes seremos cuando nuestro vitelo seque.

Podemos dejar que nos lleve la corriente, “comfortably numb” (plácidamente adormecidos) en la resignación del “no se puede ir contra el sistema”:

Entonces, dedicar nuestra vida a la serie de obediencias debidas que nos encadenan a los paradigmas de:
recreación,
ejecución,
reproducción,
producción,
discriminación,
moralización
y, finalmente, descarte.
Sin pensar, sin discutir, asimilando, a costa de nuestro cuerpo y nuestra emoción, las incoherencias que estos paradigmas crean en nuestra conciencia y en nuestras pulsiones… pero firmes en la convicción de que, bajo toda circunstancia, los insuficientes somos nosotros.
Así que a atiborrarse de hamburguesas, medicar cada síntoma sea o no real para narcotizar el grito de la carne, a conectar en red con la desconexión emocional, a estar periodísticamente al día con la propaganda, a llenarse de tatuajes para dejar en claro que se es fashionistamente rebelde, y a seguir corriendo en la rueda de lo inalcanzable que marca la publicidad…
como buenos hámsters/mascotas del sistema.

O podemos comprender que en este momento de la historia humana eso que llamamos “sistema” no es una maqueta importada desde otra galaxia, sino la masa de detritus a la que hemos dado nuestro propio aliento, generación tras generación, “certeza” tras “certeza”.
Lo hemos alimentado con la misma visión tan monoteísta como monocultural que usamos para validar la masacre de los diferentes, la apropiación de los no “alineados” la guerra contra un ecosistema que debe ser doblegado para el uso del “Ser Superior” y la deglución de todo lo que no sea resultado del pensamiento cartesianamente dominante.

Un pensamiento falocrático, reduccionista depredador, castrado, mecanicista, y egocéntrico que se arroga el derecho de instalar a discreción dogmas sobre el trabajo, el amor, el deber, el derecho, la “medición” del tiempo, el valor, el sexo, la felicidad, el éxito, el capital, la producción, la lógica, la propiedad, el deseo… y otra pila de cosas que ya ni me acuerdo de tanto adiestrar mi oído a seguir sordo.

En suma, “el sistema” no es más que un egregor nacido del odio bidireccional entre lo dominante y lo dominado, y que ha escapado de nuestro control hasta volverse nuestro titiritero y, justamente por eso, convertirse en el escondite ideal donde el individuo masificado elije eximirse de sus responsabilidades, someter su poder, su voluntad y su conciencia, y guarecerse de las inclemencias de la independencia y el libre pensamiento.

Ya hecha esta comprensión, si nos decidimos «por el camino menos transitado» , comprendemos rápidamente que no nos hará adaptados, pertenecientes o populares.
Ni mejores, ni superiores, ni destacados, ni mucho menos famosos…porque elegirlo genuinamente, significa que esas son cosas que ya no tienen valor.

Pero que sí nos desafiará permanentemente a ser auténticos, transparentes, únicos, plenos. A perseverar, a aceptar, y sobre todo:

A SER AMOR…Y A AMAR!!

Amar y amar y amar… Tanto y de tantos modos posibles que sea el sistema mismo el que nos rechace por autopreservación, porque el Amor es su talón de Aquiles, su más aterradora criptonita, su antídoto final.
Entonces nos constituimos como un Ser de valores, de Sentidos y somos adultos libres, soberanos, inevitablemente marginales, y aun así liberado de rencores, de frustraciones y de resentimientos.

Porque nos reconocemos únicos responsables de nuestra realidad que es decir de todo nuestro mundo.

Entonces, justo entonces y sin darnos cuenta, comprobamos que tenemos ideales GENUINOS, y que nuestra historia (y no nuestros “gritos de rebeldía marca Acme” producidos en la linea de montaje de los que tratan de hacerse del poder a costa de la potencia de la mente ingenualmente virginal) los definen como tan irrenunciables, que les hemos dedicado los días de nuestra propia vida; que al fin es lo mismo que decir que estamos dispuestos a morir por ellos.

Y ese día reconocemos que hemos dado la entrada oficial en el mundo de los adultos genuinos, no esos invisibles que se convertirán de verdes a pasados sin haber probado el esplendor de SER, sino los que caminan firmes, conscientes de su poder de Elegir, de Ser, de Crear, en el recorrido que va desde el conocimiento a la sabiduría.

Descubrimos, en suma,
que somos arquitectos, constructores y aurigas.

 

 

 

«La paz es el resultado de volver a entrenar tu mente para procesar la vida tal como es, en lugar de como crees que debería ser».

Wayne W. Dyer

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POST 4 (10)

MI COACH BALTAZAR

 

Baltazar es un gato.

El mío, para ser más precisa, pero es menester ser cuidadoso
con esos de declararse dueño de un gato.
Baltazar es un gato, y se llama así porque llegó a mi casa
un 6 de enero y es mayormente negro.
Eligió mi casa porque yo lo necesitaba, y supongo que insistió con instalarse durante 15 días, pacientemente,
a pesar de mi negativa,
porque se daba cuenta que yo no lo sabía.

 

Tal como se quedó, se apropió de los árboles, el pasto, los techos bajos de los vecinos, del concierto de pájaros y ruidos de escobas baldeando, todo para vivir una vida de gato libre, pero con cama adentro, típica de los gatos suburbanos.
Tal vez cuando me eligió ya lo sabía, o tal vez todo lo tomó por sorpresa como a mí, pero el hecho es que una tarde, un año después, lo metí en un bolso y me lo llevé.
Nos mudábamos a un departamento en plena capital, y en ese único viaje en bolso, Baltazar perdió sus árboles, su techos, sus pastos, sus pájaros/juguetes y sus ruidos. Sólo le quedaron ventanas, paredes, encierros y un montón de silencio.

Cada día era una nostalgia:

El porcelanato resbalaba ahí donde antes el pasto daba firmeza en el salto, la casita de gato no remplazaba la fronda divertida de los nísperos en flor, y el palo de rascar era un remedo triste de sus troncos.
Baltazar empezó a estresarse, se entristeció y casi al mes decayó sin más ganas que las de echarse frente a la ventana a la espera de un remedio mágico para su nostalgia y sus carencias.

Un día, la solución mágica apareció, estaba ahí, increíblemente cerca, como siempre están las soluciones mágicas, ¡¡se movía invitándolo a olvidarse de todo su pesar!! …
y así fue como empezó a perseguir su cola.
Primero era esporádicamente, pero la tristeza que le producía descubrir que después del frenesí no había cambiado nada hizo que lo hiciera con más frecuencia, hasta que un día, como una semana después, estuvo una tarde entera persiguiéndose la cola casi continuamente y yo decidí que era hora de llevarlo al veterinario.

Hasta que pasó.

De pronto una de las embestidas tuvo éxito y Baltazar emitió un pequeño grito que pareció nacer más de su desconcierto que de su dolor.
Se había mordido así mismo y miraba su cola como si recién a través de ese dolor hubiera llegado a comprender que era parte suya, y que esa “solución mágica” en realidad sólo era perseguirse a sí mismo del aburrimiento hasta hacerse daño.

Claro que los gatos no son como nosotros, y sus vidas transcurren sólo en tiempo presente,
así que desde ese momento Baltazar dejó de empecinarse en lo que le faltaba y empezó a encontrar lo que tenía.

A los 45 días de estar en su nueva casa, Baltazar era un gato “100% de departamento”; uno que se escandalizaba por ensuciarse las patitas con la tierra de los alfeizares, uno que dormía siestas inmensas interrumpidas solamente para dirigirme una mirada de:
-…Confesá, te morís de envidia-,
E incluso disfrutaba de las mieles de haberse vuelto más mimoso, dándose el permiso de repartir besos ultra ásperos a destajo, y en completa indiferencia a mi cara de dolor y exigir rascaditas interminables de orejas.

Hoy, cuando volvió a asomarse por la ventana y regresó escandalizado por la tierra en sus patitas para empezar su ritual meticuloso de dejarse impecable, yo me acordé de ese gato “ blanco y negro elegante smoking” que salía por las mañanas, y volvía

completamente “gris atorrante tierra” desde la cola a las muelas, y, sin mediar ni una lamida, se ponía a comer.
QUE DIFERENCIA!!

Me di cuenta que sea para gatos o para personas, las “soluciones mágicas” sólo son espejismos, y que, sin importar lo que veamos en ellos, terminan siempre igual, mordiéndonos a nosotros mismos hasta hacernos daño.
Y que nacen siempre desde la misma posición autocompasiva de la víctima que cree que “se merece” una vida mejor, y la espera creyendo que va a llegar un día, de repente, y entonces TODO, MAGICAMENTE, va a ser perfecto.
Dicen que cuando no queremos crecer necesitamos culpables, y qué podría ser mejor que el pensaminto mágico que no se realiza para achacarle todas las culpas.

Pero lo que evitamos ver
es que nos “merecemos”
la vida por la que “hacemos méritos”.

La vida por la que creemos, construimos, luchamos, nos esforzamos, cedemos, reiniciamos e intentamos una y otra y otra vez. Asimilando la frustración, transitando la incertidumbre, agradeciendo lo que hay, en vez de resintiendo lo que no hay, agradeciendo todo lo que tenemos, porque la gratitud es una gran creadora de mérito en el universo, bendiciendo cada día como un regalo inmerecido en un collar de días que pueden quitarnos en cualquier momento, porque no nos pertenece.

 Construyendo desde la abundancia,
NUNCA desde la carencia.

Sin atajos, sin soluciones mágicas, sin formulas pret a porter.
Sin autocomplacencias ni autocompasiones, sin justificaciones en pasado o delirios en futuro, sino presentes, agradecidos y protagonistas en nuestro presente.
Porque son nuestros actos y no nuestras declaraciones o nuestros decretos, los que le dicen a “Dios/El Universo/el Yo omnisciente”( o como te guste llamarlo), qué estamos creando con nuestro mérito, y es a esos actos a los que se les da respuesta…

Podemos pasar toda nuestra vida resintiendo a cada paso el como hubiera sido si hubiésemos tenido todo lo que nos faltó y, por supuesto, sería justo con los “culpables”.
Y podemos pasar toda nuestra vida aprovechando cada micra de lo que tenemos para ser y hacer posibilidad, y sería justo con nosotros mismos.

Yo ya me decidí,
cuando crezca, quiero ser como Baltazar,
mientras tanto, seguiré madurando bajo su tutela…

El gato
“De su piel blonda y oscura
brota un perfume tan dulce, que una noche
yo quedé embalsamado, por haberlo
acariciado una vez, nada más que una.
Es el espíritu familiar del lugar;
él juzga, él preside, él inspira
todas las cosas en su imperio;
¿No será un hada, Dios?
Cuando mis ojos, hacia este gato amado
atraídos como por un imán,
se vuelven dócilmente
y me contemplo a mí mismo,
veo con asombro
el fuego en sus pupilas pálidas,
claros fanales, vívidos ópalos,
que me contemplan fijamente.”


(Baudelaire)

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POST 4 (4)

¡Gurú aquí, Gurú allá, un Gurú te saludará!!

 

Cuando los contextos
externos e internos se ponen más duros,

nuestras mentes
(que son naturalmente buscadoras),

empiezan a tratar de encontrar
respuestas creativas

a la “Crisis”. 
Incluso basados en el hecho
de reconocer que,

sin importar lo que pase,  
lo que importa es quienes somos

frente a lo que pase.

Y entonces elegimos ser los que sigan, los que puedan, los que apuestan, los que crean.

 
En esa búsqueda de nuevos caminos, de distintas miradas, de nuevas soluciones, reconocemos que no tenemos todas las respuestas, que no sabemos todo, que no somos totipotentes.

De hecho, somos lo suficientemente humildes para darnos cuenta que son otros los que pueden tener claves para las respuestas que estamos buscando, y entonces nos acercamos al “Gurú” Que puede ser estrictamente un “Gurú” en tanto sea para guiarnos en el camino espiritual que nos conduzca de vuelta a nosotros mismos (pero en nuestra mejor versión), o puede ser un “Gurú” que nos prometa la solución hacia afuera.

 

Gurús de las herramientas que nosotros no sabemos manejar,

Gurús de las oportunidades para cumplir tu OBLIGACIÓN de Ser Feliz,

Gurús de las teorías de promoción y ventas que nosotros desconocemos,

Gurús de los atajos contables, o las escaladas financieras,

Gurús de las actitudes y los lenguajes del éxito,

Gurús del Microemprendimiento, de la Macroeconomía…

 

Una población variopinta de Gurús que “casualmente” emergen
como Venus de las aguas al momento en que el contexto económico, político, global, ecológico general se pone más difícil. Gurús del esto y del aquello, y de lo de más allá.

 

Todos parecen conocer la clave, tener la respuesta, girar la llave.

Salen sonrientes e inmaculados en las portadas de las dinámicas grupales de un día, que anuncian cambiar tu perspectiva, en los anuncios con los reiterativos brazos alzados al sol y frente al mar como los felices poseedores del secreto.

Plutócratas de una tiranía de la Felicidad que te acusan de no tenerla por no esforzarte lo suficiente. Y te venden el salvoconducto de ingreso en páginas y páginas enteras publicitando talleres, cursos, jornadas, retiros que GARANTIZAN tu cambio y tu prosperidad.

Es decir…garantizando el resultado de un trabajo que empieza (si sos muy afortunad@) justo cuando el taller termina. Y parecerá muy incoherente en sí mismo, pero aun así te lo garantizan.

Todos aparentan ser muy exitosos, y eso pareciera avalar el valor de su “Producto”, a punto tal que a veces olvidamos chequear curriculums, logros, background y perdemos de vista la posibilidad de que su éxito no se deba tanto a su habilidad profesional, como a su habilidad de convocar, convincentemente, individuos capaces de hacer esfuerzos personales y financieros por alquilar (generalmente a corto plazo) la esperanza de encontrar una respuesta satisfactoria.

Pero la tan mentada Felicidad Inevitable, el tan publicitado Disfrute de la Vida, la tan anunciada venida del dorado, las «tan accesibles» 6 cifras, se siguen haciendo esperar.

LO QUE CUENTAN SIEMPRE SON LOS HECHO

Un hecho simple:

Hay grandes Maestros, hay gente incuestionablemente capacitada, capaz de acompañarnos y asistirnos en nuestros procesos de crecimiento personal y profesional… y hay grandes encantadores de serpientes que conocen el valor de nuestro entusiasmo y /o nuestro miedo para convertirlos “exprimibles”
 

Otro hecho simple:

No hay pasadizos encantados que nos eviten el esfuerzo, ni fórmulas mágicas que conviertan el plomo de nuestro hoy en el oro de nuestro futuro soñado.
No hay caminos genuinos para el rediseño del cerebro (y por tanto de la mente humana), que no incluyan en su receta
 
    • Disciplina
    • Consistencia
    • Transparencia
    • Determinación
    • Voluntad
    • Perseverancia 
    • y Piedad hacia nosotros mismos cada vez que caemos…
 

En definitiva el «Sacrificio»

porque rediseñarnos es el más alto «SACRO-OFICIO»  a pesar de lo desprestigiada que está la palabra por no servir al modelo de la inmediatez sonriente y la carita de prozac.

 

Además, y sobre todo,
NO HAY GURÚ POSIBLE,
donde no ha habido un exhaustivo genuino trabajo personal,
donde no hay Amor por la tarea,
Autenticidad (aun cuando eso signifique no “encantar” a todos) y
con-ciencia de la individualidad.

 
 

¿Hay “formulas” que tiene un potencial genuino?
SÍ, POR SUPUESTO
Y también es parte de aquellos que asumimos el trabajo de acompañar a otros, buscarlas, VERIFICARLAS y ponerlas al servicio de la posibilidad.

 

Pero si el individuo está buscando una mirada interior poderosa, un encuentro definido y consistente con la mejor versión de sí mismo en todo su esplendor, entonces no hay fórmulas generales, ni libritos de reglas sobre “los cómos, los cuánto y los qué “que valgan.

Ningún “Secreto” , ninguna revelación absoluta..
Tampoco hay conversación impersonal por skype, mail, incluso teléfono (aún cuando son herramientas útiles para ACOMPAÑAR el proceso) que sea suficiente.

El verdadero trabajo empieza cuando el profesional/herramienta mira a los ojos, pone al servicio de la comunicación una escucha activa, entrenada (cada uno en sus profesión por supuesto) paciente, y una actitud de compromiso y responsabilidad que diseñe estrategias A PARTIR de individualizar a su cliente, de comprender qué busca en realidad, y hasta dónde es capaz de llegar para lograrlo, y no partiendo del Manual del Éxito “Pret a Porter”.

Porque nada sustituye a una mirada sincera de comprensión, a una modulación asertiva que alivie la angustia del desconcierto, a un ensayo y error en conjunto para poder comprender los modos del hacer, del pensar y del imaginar del otro, a la auténtica espeleología del Ser desde su humanidad hasta su divinidad.

Del mismo modo, aún habiendo encontrado al nuestro guru ideal, no hay perspectiva genuina de cambio si no estamos dispuestos al trabajo, al darle tiempo a la cosecha, a la frustración, al agridulce, a la rabia, a tragarnos el orgullo, al empezar de cero, .a la incertidumbre.

Porque si tenemos la mirada puesta en el marketing del disfrute permanente, de la obligatoriedad del paraíso, de la iluminación en fórmula «Quick»;  si olvidamos crear valor a través del orgullo del esfuerzo, de empezar desde los cimientos, de dar saltos de fe, de la dignidad del hacer bien más allá del resultado, del respeto de la otredad para avanzar sin pisarla; lisa y llanamente no habrá cambio.

Y si lo hay será un mero pico de exaltación psico-neuro-química, el resultado de una exaltación de endorfinas, de una hiperventilación controlada, de una sobredosis de autoestima endovenosa, que tiene como intención sostenerte la sonrisa mientras te afloja la billetera.
Y a eso, (como a todo rush) le sobrevendrá un bajón de frustración, de impotencia y la formación en nuestra mente de la certeza de no ser merecedores de lograrlo.

 

Por eso, es VITAL chequear, verificar y por sobre todo tomarse un tiempo más allá del entusiasmo inicial, ante cualquier propuesta, para escuchar nuestra intuición.
Sólo así entraremos en el genuino camino de crear nuestro éxito, el «Sacro-Ofico» de construirnos ( o de dónde crees que viene la  tan despreciada palabra «Sacrificio»?)  en vez de dar todos nuestros esfuerzos en un peregrinar de búsqueda del Dorado que no hace más que lograr el éxito de otros.

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POST 4 (2)

SIETE AÑOS DE DESGRACIA!

 
Era la maldición que pesaba sobre un espejo roto.Y estaba basada en el valor monetario que tenía el objeto y las penurias que se debería pasar para reponerlo…

 

El, prácticamente, inevitable contacto con las redes sociales, los noticieros, las difusiones públicas permite observar hasta qué punto hemos creado una cultura del horror y lo absurdo.

Francamente no soy capaz de determinar en qué momento el error ajeno se convirtió en broma, el accidente pudoroso en video viral, el momento de miedo o espanto en noticia recursiva (a más sangre y más espanto físico o psicoemocional, más recursividad) y el error que termina en accidente privado en gif público.

Estamos acostumbrados a cenar rodeados del horror de la locura de la guerra, o de la destrucción de la dignidad de los pueblos, a tomar el café frente a los ríos de sangre inocente, a compartir hombre y mujeres vejadas en su dignidad, mancillados en su pudor o dañados en su integridad física como “bloopers divertidos”

Mientras los vemos, desternillándonos de risa y contribuyendo a su viralización, nadie se pregunta cómo se sentiría si “el del videíto” fuese su hijo, o su madre, o su esposa, o su hermano.

Cuando las noticias, so pretexto de informarnos “cómo es el mundo” apelan a la fragilidad de nuestro instinto de supervivencia e instilan miedo existencial en los programas, (para poder vendernos paz consumista en las publicidades), todos nos indignamos, escupimos migas de pan ofendidas , tocemos!…

…Y después anotamos el modelo del nuevo Celular “ que tenemos que tener” para no equivocarnos y no quedar como retrasados tecnológicos cuando vayamos a comprárnoslo (en tantas cuotas como sean posibles sin importar el lucro de los intereses porque las tarjetas están que lloran)
Y seguir tan campantes para volver a empezar en la próxima visita a Facebook o flash de noticias, en la que abriremos, con la indefensión hambrienta de un pichón huérfano, nuestras mentes, nuestras emociones y nuestros instintos más básico, al uso indiscriminado  del miedo y el absurdo… instilados gota a gota y hasta la saturación de todas nuestras sensibilidades.

Es una sobreexposición a estímulos con efectos complejos y de alta carga química.

El problema de esta sobreestimulación es que, al igual que hacen las drogas de síntesis, provoca lo que denominamos “tolerancia”. Es decir, el organismo se acostumbra a recibir con regularidad su dosis de estímulos, hasta que llega un momento en el que tal dosis no le satisface.
¿Qué hace entonces? Pues muy sencillo: buscar una dosis mayor.

 

Y este circuito se retroalimenta hasta que llega la desensibilización e incluso la muerte de las neuronas implicadas. Y todo, porque permitimos que nos rompan el espejo…

En realidad, los cientos de miles de espejos.

Nuestro cerebro posee activas, desde su nacimiento, un grupo de neuronas con calificaciones especiales denominadas “espejo”. En un principio les permiten a los bebés imitar los movimientos, lo que determina que sean la base fundacional del aprendizaje humano.

Además, a medida que crecemos, nos sirven para planificar la acción, porque nos permiten realizar una simulación de las acciones antes de llevarlas a cabo.
Sin embargo, una de sus funciones más interesantes, es permitirnos hacer una comprensión acertada de lo que piensan los otros. Dado el modo de trabajo de dicho grupo de neuronas es posible afirmar que nos ayudan a inferir los motivos y pensamientos de otra persona.

 
De hecho, se ha apreciado que algunas zonas del cerebro vinculadas a las emociones se activan lo mismo si somos nosotros quienes las experimentamos que si vemos a otras personas vivenciándolas, lo cual evidencia que también son responsables de nuestra capacidad de empatía.

 

Nuestro cerebro, como organismo cibernético no distingue entre propio o ajeno ni entre realidad y fantasía, si el estímulo es suficiente como para generar respuesta, la respuesta será idéntica en una emoción, o dolor ajeno como en uno propio, y del mismo modo ya sea que el estímulo sea producto de un hecho o de una fantasía.
Al permitir ser bombardeados con tanto estímulo audio visual como los descriptos más arriba, lo que logramos en insensibilizar nuestras neuronas espejos y por lo tanto mermar hasta extinguir nuestra capacidad de empatía.

La empatía se basa en el conocimiento personal de las sensaciones de stress emocional y/o físico (frustración, angustia, pudor, desgarro, fractura, herida, muerte), y en el reconocimiento de nuestra fragilidad, imperfección y vulnerabilidad; proyectado en el individuo frente a nosotros, tanto humano como de otra especie, y está diseñada para mantener la conexión vital, la comprensión de la unidad de vida que somos, sumados con todo otro organismo viviente.

Es importante para nosotros comprender que contribuimos activamente a la desensibilización de nuestras neuronas espejos (que es lo mismo que decir nuestra capacidad empática) cada vez que sobre estimulamos nuestros cerebros con imagen de violencia, de humillación, de desvalorización de otro individuo, sea o no humano.
Y es importarte comprenderlo, porque (antes que culpar a conspiraciones globales para esclavizar a la humanidad de nuestra decadencia), debemos responsabilizarnos de nuestra propia decadencia personal.
Una decadencia permitida, avalada cuando no directamente promovida por nosotros mismos, que somos los primeros dispuestos (encantados de hecho) en quemar en la hoguera de la medicrización y vulgarización cultural y psico-emocional, los preciados bienes que son nuestros valores, nuestra empatía, nuestra capacidad de imaginación, espanto y asombro, nuestro espíritu creativo, nuestra rebeldía.

Porque todas las conspiraciones , las manipulaciones, las degradaciones de la humanidad son neutralizadas con una sola palabra:

Donde está nuestra interpretación, está nuestra emoción, y donde está nuestra emoción nace el contexto que nosotros reconocemos como “Realidad”.

Cuidar la calidad de los nutrientes que le damos a nuestro universo de interpretaciones es un paso OBLIGADO para definir en qué realidad vamos a vivir y con quien vamos a compartirla. Porque si un único espejo roto, vale tanto como para anticipar 7 años de desgracia:
Qué valor tienen cientos de miles?

Y lo más importante…

QUÉ NOS ESPERA
SI DECIDIMOS DESTROZARLOS
DEFINITIVAMENTE?

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POST 4 (9)

LOS 7 PASOS DEL PERDÓN PARA LIBERAR TU VIDA

 

“El Perdón es una acto de voluntad.
Y la voluntad puede funcionar independientemente
de la temperatura del corazón”

Corrie Ten Boom

Estamos quienes nos llevamos bien con la palabra perdón, y quienes no nos llevamos bien.  La diferencia está, como siempre, no en la palabra sino en la interpretación que hacemos al estar frente a ella.

Hay quienes consideran el Perdón, como un “mea culpa” destinado a imponer la humildad en quien lo pide, enfrentándolo de narices contra su error y buscando acortar los tiempos “Kármicos” con la humillación que saque al “ofendido” victorioso en sus razones y triunfal en su superioridad.

Aquí Pedir y Dar Perdón es un tema de Egos.

Aquí Pedir y Dar Perdón es un tema de Inconsciencia.

Por otro lado están quienes consideran el Perdón como un elixir del olvido,con el que todo, al quedar perdonado queda olvidado dejando el campo listo para una reincidencia que no debería poder preverse por pura amnesia y por el cual no podríamos ser culpados, tanto como perpetradores como damnificados.

Y están aquellos para quienes el ejercicio del Perdón es muy similar al de sacar la basura. No se trata de humillar, ni humillarse, pero tampoco de establecer un contexto que permitan el victimizar o el ser victimizado a mansalva. Se trata de un proceso de limpieza, de desapego de todo aquello que merma nuestra energía, las culpas, los rencores, la angustia, el resentimiento, las expectativas, las frustraciones, las desilusiones.
El primer paso en la salida de la zona de confort y la posibilidad de crecer en sinceridad con nosotros mismos y con el otro, dejando un espacio interior amplio, liviano, libre; disponible para poder completarlo con emociones y experiencias que sumen, que expandan, que asombren.

Aquí Pedir y Dar Perdón es un tema de Sentido.

Si te sentís identificado con la 3° opción, es porque ya estás en un estado de conciencia avanzado en el camino de la inteligencia emocional y la expansión. Es preciso saber que el ejercicio del Perdón como un camino de Sentido, es un trabajo multidisciplinario, en el que lo intelectual, emocional y lingüístico, que implica un aprendizaje de un proceso de varios pasos que permita optimizar y multiplicar los resultados:

REFLEXIÓN

El primer paso es pensar cuáles las acciones que provocaron o estimularon el dolor, y revisar con honesta visión interior cuáles fueron los motivadores para hacerlas. Asumir que cometimos un error es un acto de valentía, pero comienza primero por nosotros. Pedir perdón representa respeto, valentía y crecimiento y sólo es posible desde una genuina autobservación, sin engaños.

RESPONSABILIDAD

Cuando cometemos errores, cuando estamos equivocados, cuando no actuamos de manera correcta, lo ideal es asumir la responsabilidad de esa situación y pedir disculpas. Sin embargo, esta simple acción suele resultar muy difícil para algunas personas, e incluso en algunas ocasiones es vista como un signo de debilidad. Evita las excusas. No trates de ampararte en situaciones externas, quién ha cometido el error eres tú y debes reconocerlo, es cierto que los factores externos pueden condicionarte, pero la elección de quién ser y cómo ser frente a esos factores es SIEMPRE tuya y por tanto eres EL ÚNICO responsable de tus actos.

REPARACIÓN

Piensa cual tendría que haber sido tu forma de reaccionar, la forma en que podrías haber gestionado la situación. Observa también desde qué lugar está recibiendo el otro esto qué has hecho, como un modo de comprender con genuina empatía cómo se siente al respecto, la escucha atenta y la validación de la emociones del otro son las claves de una buena comunicación.

TIMMING

No dejes pasar el tiempo. Si te has dado cuenta de que cometiste un error no esperes demasiado tiempo para poder revertir la situación. Cuanto antes puedas reconocerlo la situación se solucionará de otra manera.

ACCIÓN

Habla con la persona, dile cuál fue tu error, muéstrate sincero y arrepentido de la situación. Cuéntale cual hubiese sido la mejor manera de resolver la situación. Hazle saber qué comprendes ( o buscas comprender) cómo se siente y que eres consciente de que hace falta una reparación, ya en actos, ya en palabras para que él pueda reconstruir su confianza en el vínculo.

PERSEVERANCIA

Muchas veces, nuestro error fue demasiado doloroso para la otra persona, por lo cual puede resultar difícil que nos perdone inmediatamente y aún si así fuera debemos entender que en ningún caso perdonar es sinónimo de olvido y por lo tanto el proceso queda sujeto a una reconstrucción de la confianza. Pero no por ello debes bajar los brazos, debes ser perseverante y sincero con tus disculpas.

APRENDIZAJE

Aprende de los errores, y trata de no repetirlos. Ejercita la reflexión y la buena comunicación antes de enfrentarte a este tipo de situaciones. Si refelexionas sobre le sentido de tus acciones y tus palabras, sobre aquello que quieres construir con ellas será menos probable que tropieces en tu camino.

Todos estos pasos se aplican de igual medida (aunque los modos puede variar) cuando el Perdón es hacia nosotros mismos, que es donde el perdón tendría siempre que comenzar, porque aún si se trata de una ofensa recibida, si no me perdono a mí misma el no haber sido capaz de cuidarme y mantenerme seguro, el miedo a volver a repetirlo será el gran obstáculo al momento de perdonar al «ofensor».

CONCLUYENDO

El proceso del Perdón no es esto que llega después de la calma, del fin de la tristeza o la remisión de la arrogancia, el Perdón, es el paso previo obligado para el re-equilibrio del eje del ego, la pacificación interior y la sanación de todas nuestras heridas emocionales. 

No es una cuestión de exonerar a las personas que te han lastimado. Pueden no merecer la exoneración. Significa limpiar tu alma de la amargura de «lo que pudo haber sido», «lo que debería haber sido» y «lo que no tenía que pasar». Probablemente no haya personas más tristes que los hombres y mujeres que tienen una queja contra el mundo por algo que sucedió hace años y han dejado que esa memoria agriete su visión de la vida desde entonces.
Alguien ha definido el perdón como:

"El abandono toda esperanza de haber tenido un mejor pasado"

El Perdón es el acto máximo del Amor hacia nosotros mismos y hacia el otro, que nace en la declaración de la voluntad de libertad y de bien-estar y nos mueve hacia cualquier continuidad de presente que elijamos.

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POST 4 (8)

POR QUÉ LO DICE?…

 

Cada día
está más presente en la conciencia del individuo
el hecho de que el lenguaje es
mucho más que un elemento de comunicación,
es especialmente instrumento de creación,
de expansión y sanación.

 

Es, simplemente, porque el lenguaje es mucho más que el modo descriptivo del mundo.
El homínido social no necesita de palabras para describir el entorno.
Una serie de señas y sonidos eficientemente utilizados por generaciones son más que suficientes para eso.
El quiebre ocurre cuando, habiendo resuelto necesidades básicas, y disponiendo entonces del tiempo para la contemplación, el individuo empieza a sentir la emoción que le provocan ciertos observables.
  • La magnificencia del cielo.
  • El poder hipnótico del mar.
  • El sobrecogimiento frente a la luna
Teniendo tiempo para la contemplación (que no es ni más ni menos que una meditación) el individuo complejiza su emocionar.
Ya no se reducen a simple pulsiones primarias como placer o miedo (aunque toda la complejidad emocional pueda “clasificarse” en una reducción a la mínima expresión a una u otra de esas emociones biológicas primarias) es el afán por describir la complejidad de esas emociones, que en definitiva es la necesidad de describir lo abstracto.
 
Entonces, se hará necesario sumar, conjugar, componer sonidos y gestos.
Porque para describir lo que se siente frente al mar, tal vez sea necesario el sonido que representa el mar, el sonido que representa el descanso y el sonido que representa a la madre…

Y nace el lenguaje!!

Muchas veces me han preguntado sobre la razón de uso de la etimología y hasta la filología dentro de mi trabajo, cuando parecen no ser imprescindibles pues el lenguaje ya está “dado”.

La razón fundamental es porque adhiero desde varios puntos de vista al concepto de Inconsciente Colectivo (Overmind) de Jung que también está presente en la hipótesis de los campos mórficos de Rupert Sheldrake e incluso más profundizado en la Filosofía Tántrica.
Desde allí siempre he entendido que el lenguaje es algo mal que el conjunto de sus fonemas y lexemas, es una consciencia en sí misma, y es la vibración tangible de ese Overmind.

Freud hablaba del “acto fallido” que en relación con el lenguaje se asocia al acto de la mente inconsciente poniendo en palabras lo que la mente consciente trata de reprimir y suele ser tomado como un simple “error de palabras”.

Personalmente creo que el concepto se queda corto, que aún sin un “error” aparente las elecciones de cada vocablo, de cada construcción gramatical están alimentadas desde ese Overmind y desde allí manifiestan/construyen la Ontología de ese individuo en particular.

 Así, cuando elegimos un sinónimo sobre otro, una palabra sobre otra, un sonido sobre otro no hay nada de accidental en ello.

 

«Sabéis que no soy un filósofo, sino un empírico.
De modo que mi noción del inconsciente colectivo no es un concepto filosófico, sino empírico […]

Si el inconsciente pudiera ser personificado, tomaría los rasgos de un ser humano colectivo viviente al margen de la especificación de los sexos, de la juventud y de la vejez, del nacimiento
y de la muerte, compuesto por la experiencia humana casi inmortal de uno o dos millones de años. […]

Este ser colectivo no parece una persona, sino más bien una especie de onda infinita, un océano de imágenes y de formas»

C G. JUNG

Por ejemplo, cuando un individuo frente a la acción de hacer el esfuerzo de lograr una meta puede referirilo como “Intentar” hacerlo o «Tratar» de hacerlo

Veamos:
«Intentar»
Proviene compuesto del latín “INTENTARE” formado por IN” (hacia adentro) y “TENTARE” (hacer la prueba, la experiencia)
Es decir que en términos etimológicos lo que está haciendo es transitar la incorporación de una experiencia, es decir que es un proceso que en cualquier caso, (aún si no fuera “exitoso” en materia de resultados finales) SIEMPRE es enriquecedor.
 
En cambio
«Tratar»
Viene del verbo latín “TRAHERE” (tracccionar, arrastrar), y que es el mismo que conjugado sirve de raíz a “Trato” : El resultado de una negociación donde dos o más han “tirado de la cuerda” en busca del su mejor resultante.
Es es decir que en términos etimológicos está haciendo fuerza para que algo llegue a él, para llevarse la mejor parte.
 
Esta distinción entre ambas palabras conlleva a que una es correcta y la otra no?…
No necesariamente, el punto es cuán eficiente es cada definición para ese individuo en particular.
Lo que importa es que son dos cosas diferentes, dos significados, dos abstracciones que crearán dos ontologías diferentes.
 
Hace muy poco se publicó un estudio de la Universidad de Harvard sobre semántica que refleja que:
 

«Las palabras,
con independencia del idioma al que pertenezcan, tienen una estructura que es universal y que está relacionada con la cognitividad humana, que es realmente lo que subyace bajo los conceptos que transmiten y las relaciones que se establecen entre ellas, y con el conocimiento humano.

En las palabras existen propiedades universales
comunes de la cognición humana»

Esta es la conclusión de este estudio en el que se han analizado las redes semánticas generadas por un equipo de investigadores con las palabras procedentes de diccionarios de 81 lenguas de todo el mundo y que permite evidenciar que, en realidad, un idioma no es el reflejo de la cultura o zona geográfica en la que se desarrolla, sino que en las palabras existen propiedades universales comunes de la cognición humana, que es la que marca la estructura de los idiomas.
 
Los investigadores seleccionaron una serie de términos que están asociados a materiales (como ‘piedra’ o ‘arena’) acontecimientos naturales (‘día’ o ‘noche’) objetos celestes (‘Sol’ o ‘Luna’) características geográficas (‘montaña’ o ‘lago’).
Fueron palabras que se eligieron porque se consideraba que podía haber una gran influencia por el entorno en el que se ha desarrollado la lengua.
Desde allí, llevaron a cabo un examen de las palabras polisémicas (con varios significados) en cada lengua, aparte de fijarse en cómo se conectan entre sí y con el resto de vocablos. Unas conexiones con las que se crearon mapas de redes semánticas en las que cada concepto se representó con un nodo, que se podía conectar a otros y donde se apreciaba que existe una estructura común que está bajo el significado de las palabras y que no tiene relación con la cultura ni la zona geográfica.
 
Un claro ejemplo es la palabra ‘Sol’: Está asociada a significados como ‘divinidad’, o ‘tiempo’ en japonés, pero que en otras lenguas como la africana Xóo está vinculada con ‘sed’ y ‘día’.
Pese a ello, este término tiene una estructura común en las lenguas que subyace bajo su significado.
 
 Otros casos similares se han detectado en palabras como ‘cielo’ y ‘tierra’ en las que hay conexiones en los significados o ‘mar’ y ‘sal’ entre las que se observa una gran relación incluso en poblaciones de interior y no costeras. 

Hay algo vivo en el lenguaje, que hace que en si mismo sea permanente a pesar de que sus componentes (las palabras y sus universos de significados) sea transitorios, en grados incluso que rondan lo efímero.

Una palabra o un giro idiomático se pone de moda y entonces sus usos y significados se fractalizan hasta que quiebran su propia burbuja de sentido y desaparecen, mientas que otras parecen tan inmortales como invariables, como «Mamá», mientras que, sin embargo, «Madre» y «Maternidad» son palabras que cambian de significado a medida que la cultura cambia los paradigmas del rol.

Entonces:

 

EL LENGUAJE
NO ES INOCENTE.


DE UN MODO
MUY, MUY PROFUNDO
Y COMPLEJO.

Pero eso no significa que sea “CULPABLE”

Porque no se trata de culpas, sino de Responsabilidades.
De ser capaces como individuos de “Responder” por nuestro lenguaje, por el uso de nuestras palabras, por el modo en que construimos realidades para nosotros mismos y para los demás en relación con nosotros.

El lenguaje es, junto con las emociones, herramienta co-creadora de realidad. Observamos, interpretamos, «lenguajeamos» (en el decir de Maturana) esa interpretación y nos emocionamos en consecuencia. a partir de ah+í nos «movemos» accionamos creando realidad.
 
Y he ahí la clave, la simple declaración, el simple lenguaje no alcanza para provocar por sí mismo el cambio de realidad. Tiene que aterrizar en la acción, hacerse tangible en comportamientos concretos. Si no hay coherencia entre lo que interpreta, lo que se emociona, lo que se dice y lo que se hace, si las palabras no están en sintonía con la realidad interior del individuo, se llevan consigo la credibilidad de quien las dice tanto hacia sí mismo como en la escucha del otro, por lo tanto la confianza de quienes las escuchan, y la posibilidad de desarrollar todo su potencial creador.
 
 

En última instancia
se trata de usar la herramienta que es el Lenguaje,
para dejar fluir nuestro Poder,
creando y rediseñando constantemente la realidad
en la que queremos vivir.

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POST 4 (7)

RE-PARAR

 

La Cuaresma, o Cuarentena, es un período que marca la definición en los procesos vitales tanto físicos, como psico-euro-emocionales…
un período para Re-Parar.

 

Las raíces que sostienen este postulado son variadas, y se encuentran a lo largo y ancho del territorio y la antropología de la humanidad, lo que nos permite “REDESCUBRIR” la Cuaresma:

      • El “recorrido” del Tetragramatón a través del Sefer Sephirot.
      • El período cuaresmal angélico que va desde los 20° de Acuario a los 30° de Piscis y que está regido por el coro de Ángeles especializados en la purificación previa a la revitalización.
      • Los 40 días de Ayuno previos a su apostolado, tanto de Cristo como de Buda.
      • Los 40 días que los egipcios consagraban a la preparación del cuerpo antes de que iniciara su viaje final.
      • Los 40 pilares que sostienen la Creación según el Islam.
      • La letra N° 40 del alfabeto Hebreo (Mem) asociada con el arcano de la Muerte en el Tarot.
      • El mismo San Agustín, sosteniendo que el número 40 representa la perfección: «Las Leyes fueron dadas en 10 mandamientos, estos han sido predicados en el mundo entero: Oriente, Occidente, Mediodía y Aquilón” (En esa época se consideraba que el mundo se podía dividir en 4 partes).
      • Las incontables referencias a un período que el Dios bíblico destina a las pruebas, desafíos o juicios.
(Sin entrar en enredados detalles y sólo por nombrar algunas)

En definitiva evoca un período en el que es inevitable un cambio en la evolución del proceso vital y el ecosistema interior.

Los enfermos se ponían en cuarentena porque ese período determinaba una definición, el paciente salía curado o muerto. Lo que definía la diferencia, era la reacción del cuerpo a una muerte segura que se producía como a mediados del período: la muerte por inanición de la enfermedad.

La diferencia era si el cuerpo era capaz de sobreponerse a esa muerte que se desarrollaba dentro de él, o si estaba tan debilitado que ésta lo iba a arrastrar también a su destino; terminando con la vida del enfermo.

Es decir que,
lo que definía la diferencia entre Vida o Muerte
era la capacidad del cuerpo
( y por tanto del Individuo)
de RECICLARSE.

Y lo mismo pasa con las cuaresmas aplicadas al rediseño emocional. Ayunamos el elemento que queremos cambiar, despejar o rediseñar:

      • Quejas.
      • Victimizaciones
      • Programas nocivos de televisión
      • Creencias Autolimitantes
      • Indiferencias y/ falta de empatías con el hacer y el entorno
      • Adicciones
      • Escapes
      • Egoísmos
      • Miedos
      • Vacuidades
      • Criticas y juicios sin fundamento
      • Desinterés por el genuino bienestar de todos como conjunto.
      • Consumismos sin sentido
      • Relaciones Tóxicas
      • Ofensas

 

Así, la cuarentena es una muerte simbólica, para conectar con esa voz interior que reclama nuevas formas de amarnos, de honrar la vida.

Es un espacio imprescindible de quietud mental, un período de convalecencia crítico porque te lleva a la sanación o a la “tumba” porque es la muerte que da origen al renacimiento.
Una invitación para “resetear” nuestro universo interior, realinear nuestra mente y depurar reordenando las redes neurales de nuestro cerebro.

Nuestro cerebro tiende a repetir lo que conoce porque lo confirma como “correcto y seguro” pero este mecanismo atávico, hoy en día puede convertirse en el límite de la experiencia vital.
Estancando el potencial hasta consumir el entusiasmo y el valor de la vida.

Y cómo aprovechar este período de Cuaresma? (Seas o no seas católico practicante, eso no tiene importancia)

Respetar el periodo: Re-PARA
Necesitamos aprender o profundizar el significado de “ESTAR PRESENTE” Tomarse el tiempo, transita la quietud. No sirve emerger antes, suspenderla de “a ratitos” o tomar decisiones o caminos antes de haberlo transitado conscientemente y de forma completa.

Tomar alimentos depurativos
Para facilitar la expulsión de líquidos y toxinas.

Tomar contacto con la naturaleza
La revitalización será mucho más rápida y efectiva.

Ayunar
Es válido un Ayuno Alimentario y si somos capaces de hacerlo en modo seguro, también suma, pero, como vimos más arriba, lo más importante es que nos entreguemos a un ayuno estricto de aquello que queremos cambiar .

Creer!!
Porque tenemos todo lo necesario para hacerlo posible.

La invitación es a que tomes el poder sobre tu cuarentena decidiendo a qué vas a morir y a qué vas a vivir…Y PARA QUÉ.

Porque una cuarentena de la que no sales siendo otr@ es una cuarentena que está condenada a prolongarse y a hacerse cada vez más y más agudamente presente.

LA DECISIÓN, COMO SIEMPRE, ES TUYA

La plasticidad del cerebro permite
hacer todo tipo de cambios en la estructura de pensamientos.
Nuestra mente desconoce las fronteras.
Así que no te sorprendas si, creyente o no, 
al final de tu cuarentena experimentas
GENUINOS milagros!!!

 

 

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POST 5 (10)

PIENSO. ERGO, DEJO DE PENSAR

 

En un estado ideal,
todos nuestros actos debería ser precedidos
por un sentido, (una razón de ser)
consciente y elegido.
Y aun cuando lo parezca,
el pensar no es la excepción.

Es un acto tan natural como inevitable: 
no es posible dejar de pensar.

 

De hecho, aquello a lo que corrientemente llamamos “poner la mente en blanco” no es más que un simple ejercicio de no hacer foco consciente en ninguno de los datos procesados por el cerebro (cerca de 400 mil millones de bits de información de punto flotante por segundo) hasta que no distingamos pensamientos.
Entonces, el secreto que nos acerca más a la sabiduría es la comprensión del Sentido de nuestros Pensamientos:

“¿Para qué pienso esto que pienso? «

Esa es la pregunta de inicio de todo rediseño, tanto operativo, cognitivo como emocional. Por supuesto hay tantas respuestas a esa pregunta como individuos y sus correspondientes circunstancias segundo a segundo, así que parece tonto suponer que hay una regla de aplicación general.
Sin embargo, cuando se empieza a entretejer información, cuando los entramados de la psicología, la biología, las neurociencias empiezan a crear nuevos paisajes interiores, observamos que el cerebro en sí mismo, como entidad biológica tiene una clave de aplicación única.

Piensa, para no pensar

Dado que gasta el 20% de la energía de todo el cuerpo, jamás descansa y trabaja a una temperatura 1 ° / 1.5° más que el resto del cuerpo, el cerebro es un maestro en la economía de recursos con vistas a minimizar el consumo de insumos y mantenerse eficiente a cada momento.
Es decir que el cerebro procesa con el objetivo de distinguir qué le es útil y qué no, para luego descartar lo inútil y convertir lo útil en una red neural que le permita operarlo “en transparencia”, es decir en modos de la mayor automaticidad posible para minimizar el consumo de energía.
De este modo se asegura efectividad, seguridad, salud y eficiencia.

PENSAR, PARA NO PENSAR
Y ASÍ ESTAR EN ÓPTIMAS CONDICIONES
PARA SEGUIR PENSANDO.

Ahora bien, como parte de la maravilla de la ecología emocional es convertirnos en un genuino ecosistema de emociones y pensamientos, hay una posibilidad de aplicar este mismo patrón a nuestro modo de darle sentido al uso de nuestra mente.

Pensar para no pensar…

Tomarse el tiempo para organizar, comprender, aprender, evaluar, elegir, procesar; para llegar al punto en que sabemos que hemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance para proveernos en cada circunstancia de un contexto óptimo, en el cual poder sentir, actuar, interrelacionarnos sin tener que estar condicionados por la mente, por la especulación, por el juicio, por la reserva.

Porque aún con todo el riesgo que eso implica, la experiencia vivida a pleno es la mayor fuente de sabiduría. La cual nos hace al mismo tiempo cada vez más aptos para elegir y cocrear los contextos más eficientes para seguir siendo espontáneos y disfrutar de nuestra genuina misión en la tierra, que no es aprender, ni enseñar, ni penar, ni pagar karma, ni alcanzar la iluminación, es EXPERIMENTAR, transitar la experiencia.

(“EXPERIMENTAR” proviene del latín “experiri “ que significa “probar, ensayar”. Nada más…nada menos)

Pensar a las personas, al modo en que nos comunicamos con ellas y viceversa, pensar los modos en que nos complementamos, para elegir aquellas con quienes nos podamos permitir ser más auténticos, más transparentes, más nosotros mismos.
Para después aventurarnos a la relación con ellas con plenitud, espontáneamente, a manos llenas, a corazón abierto.

Así aprendemos
tanto en el acierto, como en el error . Nos enriquecemos,
nos fortalecemos.

Y el mismo “modelo” puede ser aplicado en los proyectos, las ideas, las vocaciones, las oportunidades.
Sí, es indudable que podemos salir heridos, pero el único camino que nos garantiza no salir herido es el de la no vida, y es una garantía por tiempo limitado, porque inevitablemente, al filo de la muerte, el dolor desgarrador de perder la vida sin haber vivido y sin posibilidad de corregirnos no tiene comparación con todos los daños potenciales de vivir a pleno.

Pensar para no pensar…
Agotar (por el tiempo que sea posible) el trabajo de muestra mente en relación con una circunstancia que nos abre posibilidades, para luego lanzarnos, en la plenitud a la experiencia, más atentos a nuestra percepción, a nuestra emoción, al goce vital que nos depara que a las lógicas, los deberes y las explicaciones.

Tal vez, después de todo, la naturaleza también nos haya sacado ventaja en la conformación de un patrón de aplicación universal, que permita maximizar recursos, potenciar posibilidades, y fractalizar sabiduría

PENSARLO PARA DEJAR DE PENSARLO Y COMENZAR A VIVIRLO

En ese punto habita el Sentido.

 

«El modo más eficaz de vivir
es vivir como un guerrero.

Puede que un guerrero piense y se preocupe
antes de tomar una decisión, pero
una vez que la ha tomado, prosigue su camino
libre de preocupaciones o pensamientos;
todavía habrá un millón de decisiones esperándolo.

Ése es el camino del guerrero»

Carlos Castañeda