Durante todo casi todo Julio supe lo que tenía que escribir.
Saltaba de mi corazón a mi garganta y de mi garganta a mis manos sin darme tregua.
Pero no podía.
El precio de saberlo era tan alto que me aturdía y mi simple “aquí y ahora” se negaba a mirarlo.
Hizo falta mucho silencio, mucho capullo, hizo falta mirar con ojos atentos y objetivos como el dolor se desayunaba partes de mi corazón sabiendo que todavía no saciaría su hambre.
Hizo falta ser lo que no siempre soy capaz de ser… Sabia. Por eso tardé tanto en escribir esta reflexión.
Duelo, Dolor, Perder, Despojarse…
Somos todos buenos para consolarlo en el otro con palabras que de tan vacías son irrespetuosas…
-No es nada ya va a pasar-
-Es mejor así quedate tranquila/lo-
-Ya vas a estar mejor-
Decimos lo que es obvio, en el momento en que es menos importante, y produce más frustración.
Porque parece que le estamos diciendo al otro
-No le des tanta importancia a tu sufrimiento… no vale nada-
A sí… no me digas? Y entonces por qué no lo sufrís vos?.
Podremos saberlo todo con respecto a la Mara y a la Realidad de la Ilusión, (o creer que lo sabemos), podremos ser maestros en el Arte de apartar los velos, pero no podemos aislarnos hasta hacernos incapaces de toda empatía.
Estoy al borde de perderlo casi todo…

