El dato que sustenta el valor de este artículo
es que cada órgano y célula de su cuerpo
generan un campo de energía electromagnética.
Puesto que el corazón genera el campo
más fuerte de todos los órganos,
la información almacenada en su campo electromagnético
afecta a cada órgano y célula de su cuerpo.
En 1944 el padre de la física cuántica, Planck lo identificó como la “MATRIZ“, dijo que bajo todo lo visible, incluido nuestro cuerpo, existe una mente conciente e inteligente. Esta mente es “LA MATRIZ DE LA MATERIA”, sabemos que podemos influir en este campo (de formas que aún estamos descubriendo) con el corazón y no con la mente.
“EL CORAZÓN ES EL CAMPO MAGNÉTICO MÁS FUERTE DEL CUERPO”.
Los sentimientos inciden en el campo que interconecta la materia y alteramos nuestra realidad de forma casi milagrosa para nuestra ciencia.
Las antiguas culturas indígenas, parten de ahí de que todo está conectado y somos parte de ello, la clave es la unión de PENSAMIENTO-SENTIMIENTO Y EMOCIÓN… EN EL CORAZÓN.
El corazón genera el más poderoso
y más extenso campo rítmico electromagnético del cuerpo.
Comparado con el producido por el cerebro, el componente eléctrico del campo del corazón es algo así como 60 veces más grande en amplitud y penetra en cada célula del cuerpo. El componente magnético es aproximadamente 5000 veces más fuerte que el campo magnético del cerebro y de acuerdo a las investigaciones del Instituto HeartMath, puede ser detectado, a algo más de 5 metros de distancia del cuerpo, con magnetómetros sensibles.
Esto es muy importante porque la información y la energía se transmiten a través de esos campos electromagnéticos toroidales. Esas es la forma que tiene el corazón de enviar información primero al ADN humano y después a todos los sistemas del cuerpo (endocrino, linfático, circulatorio, digestivo, etc.). El corazón también transmite información al lóbulo frontal del cerebro, y lo más curioso es que el envía información con una anticipación de 4.5 segundos. El corazón puede anticiparse a lo que va a pasar, antes que el cerebro. Y del corazón depende toda la salud física y psicológica del ser humano.
Investigaciones en el nuevo campo de la Neurocardiología muestran que el corazón es un órgano sensorial y un sofisticado centro para recibir y procesar información. El sistema nervioso dentro del corazón (o el “cerebro del corazón”) lo habilita para aprender, recordar, y para realizar decisiones funcionales independientemente de la corteza cerebral.
Este campo magnético se irradia en un patrón Torus. El torus o Toride es la estructura fundamental de existencia.
La Energía Toroidal está basada en un vórtice de energía en forma de anillo tridimensional, en la cual la energía está constantemente empujándose hacia dentro y proyectándose hacia afuera… en un movimiento sin fin.
Nuestra Galaxia usa esta estructura, nuestro planeta, nuestro yo y nuestros átomos. Todas las interpretaciones fractales.
“Un Toroide es como la respiración del Universo, es la forma que toma la corriente de energía en cualquier nivel de existencia”.
(Nassim Haramein)
EL CORAZÓN HACIA ADENTRO Y HACIA AFUERA
Los campos que generamos son la atracción dentro del espacio, en el sentido de que tenemos estas experiencias compartidas en la vida al esperarlas. Este es el fundamento de nuestra presencia material y por qué la energía eligió esto para darle sentido a su existencia.
Nuestra conciencia es de hecho de lo que derivamos el significado a través de la reacción a nuestro ser. La vida de cada individuo es, de hecho, una respuesta automática a su Ser, y se adapta rápidamente a los cambios para crecer a partir de las experiencias.
Nuestro sistema nervioso actúa como una “antena”, la cual está orientada y responde hacia los campos electromagnéticos producidos por los corazones de otros individuos. Esta capacidad de de intercambiar información es una habilidad innata que intensifica la conciencia y mediatiza importantes aspectos de verdadera empatía y sensibilidad hacia otros.
Además, esta habilidad de comunicación energética puede ser mejorada intencionalmente, produciendo un nivel mucho más profundo de comunicación no verbal, entendimiento y conexión entre la gente. Incluso existe evidencia de que las interacciones del corazón pueden ocurrir entre personas y animales.
Las interacciones energéticas probablemente contribuyen a la atracción o repulsión “magnética” entre individuos, pero también afectan los intercambios sociales y las relaciones.
Cuando hacemos esto, nuestras soluciones creativas para los retos personales, sociales y globales se vuelven más accesibles, y nos proporcionan un acceso más intuitivo y fluido.
«En medio del odio, me pareció que había dentro de mí, un amor invencible.
En medio de las lágrimas, me pareció que había dentro de mí, una sonrisa invencible.
En medio del caos, me pareció que había dentro de mí, una calma invencible.
Me di cuenta, a pesar de todo, que… En medio del invierno, me pareció que había dentro de mí un verano invencible.
Y eso me hace feliz.
Porque dice que no importa lo duro que el mundo empuje en contra mía, dentro de mí, hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta.»
Albert Camus – El verano – 1953
Es más, pareciera que el campo electromagnético del corazón juega un papel importante en el hecho de comunicar información fisiológica, psicológica, emocional y social entre los individuos.
La evidencia científica comienza a respaldar a un campo ambiental global que conecta todos los sistemas vivientes y la conciencia. Muchos científicos creen que existe un circuito de retroalimentación entre todos los seres humanos y los sistemas energéticos de la Tierra.
La energía de cada individuo contribuye al ambiente del campo global, y los pensamientos, las emociones y las intenciones de cada persona afectan el campo. Un primer paso para aumentar la coherencia del campo ambiental es que cada individuo asuma la responsabilidad de su propia energía. Esto lo hacemos volviéndonos cada vez más conscientes de los pensamientos, sentimientos y actitudes con las que estamos»alimentando el campo» cada día.
También sabemos que los humanos
estamos conectados a la vibración de la magnetosfera
a través de nuestra glándula pineal,
que vibra en las mismas frecuencias en las que lo hace
el núcleo de nuestro planeta,
sincronizando nuestros ritmos vitales
con los de la Madre Tierra.
Para el llamado paradigma de la energía, el ADN humano no sólo produce proteínas. Pjotr Garjajev, un científico ruso que estudió la la totalidad del genoma humano, afirma que el ADN es un sistema cuántico macroscópico que se regenera.
La conciencia no surge de la complejidad neuronal, sino que la conciencia es todo lo que hay, y se asienta en todas las células del cuerpo.
«Si el cerebro es la radio,
entonces el corazón es el dial
que sintoniza esa radio
a la frecuencia de su elección»
Nassim Haramein
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